TRES EN RAYA

Tal para cual

Es una lástima que la política mexicana en lugar de vislumbrar mejores prácticas a nivel mundial busque en la basura ideológica internacional

OPINIÓN

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Verónica Malo Guzmán / Tres en Raya / Opinión El Heraldo de México

Ni a cuál irle. Morena y Acción Nacional sufren del mismo mal. Se acercan a los fanatismos de España para, posteriormente, traerlos a México. Tal pareciera que están viendo la posibilidad de abrir sucursales de “Podemos” y de “Vox” en nuestro país. Ambas, pésimas opciones, por lo que es innecesario importarlas.

El haber traído a Santiago Abascal al Senado de la República a iniciativa del senador panista Julen Rementería mostró una faceta del PAN que, a pesar de no ser seguida por la mayoría de sus integrantes, levanta muchas preguntas. No sin razón.

Invitar a dicho personaje español, conocido como fascista y racista, aleja a personas que en otro momento hubieran pensado acercarse al PAN. Poco importa que el instituto político declarara que no tiene relación institucional con Vox. El evento en el Senado, la foto con algunos legisladores panistas y la publicidad generada, en lugar de sumar resta, y deja un tufillo extremista que solo fractura más la ya de por sí devaluada oposición.

Desgraciadamente, los mencionados senadores panistas no son los únicos en extender la mano a México a personajes despreciables —ideológicamente hablando, claro está. Por el lado de la izquierda mexicana, celebrar a Corea del Norte o festejar a protagonistas de la historia con nulas credenciales humanísticas como fue el Che Guevara hace que la invitación de Santiago Abascal sea equiparable a muchas características igual de retrógradas que se comparten por diferentes partidos políticos de México, empezando por el que detenta el poder a nivel federal.

Dirán los memoriosos que en las campañas de diversos partidos han participado durante mucho tiempo agencias e intereses extranjeros, y es cierto. Mas no se trataba de figuras que actuaban al interior de los institutos políticos y no en puestos de dirección de la estrategia electoral.

López Obrador comentó en su mañanera que era bueno que vinieran fascistas a México siempre y cuando no simularan. Tiene razón, aunque sería mejor que no vinieran. Pero en ese juego de la simulación sería adecuado que elementos, invitados e ideologías igualmente radicales que pululan en la Cuarta Transformación sean desnudadas cómo ocurrió con la visita de Vox a la sede de la cámara alta en nuestro país. Y en ese sentido, al menos habría que reconocer que fue en gran medida el propio Acción Nacional y otros contrarios al régimen actual los que presentaron una autocrítica ante esta visita. Es decir, existe más autocrítica por parte de la oposición que de Morena.

‘Mal de muchos, consuelo de tontos’ reza el refrán y es una lástima que la política mexicana en lugar de vislumbrar mejores prácticas a nivel mundial —que las hay—, busque en la basura ideológica internacional para “fortalecer” sus institutos políticos.

Desde la izquierda, solo se piensa en cómo regresar a un pasado populista, donde la opinión del líder único era la ley suprema. Si quieren acercarse a un pasado progresista, deberían pensar en el PSOE español de Felipe González, quien al menos tuvo una óptica de integración de las clases más desfavorecidas, pero acoplándose de lleno a la Unión Europea y a sus prácticas capitalistas y neoliberales.

En la derecha, en lugar de acercarse a Vox, podrían invitar a Angela Merkel —de orientación social cristiana— o a Emmanuel Macron, quien administra en Francia una mezcla de bienestar social con un fuerte impulso a la competitividad y productividad de las empresas.

México requiere propuestas que terminen con la división, construyan un mejor futuro y no se estanquen en pasados estériles que solo vulneran más la poca confianza ciudadana depositada en los políticos.

POR VERÓNICA MALO
VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM

DZA