TIEMPO DE INFRAESTRUCTURA

Hacia una nueva era de servicios

La oportunidad que ofrece la infraestructura como palanca para la reactivación económica tendrá que alinearse a los nuevos perfiles de los proyectos y su importancia para la sociedad

OPINIÓN

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Reyes Juárez del Ángel / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

Si bien es cierto que los efectos económicos de la pandemia han venido a la baja a nivel mundial, dando paso a mejores expectativas de recuperación, aún estamos lejos de que esto termine para la gran mayoría de los países en desarrollo, especialmente para aquellos donde los ritmos de vacunación han sido lentos. En estos países se ha intensificado la presión por el uso de recursos fiscales, para atender demandas de carácter social ante el mayor desplazamiento de personas a niveles de pobreza extrema, y un aumento de la vulnerabilidad de grupos de población, generando una necesidad de atención con nuevos enfoques más inclusivos y resilientes.

A ello, se suman, recientemente, efectos por desastres naturales que han tomado desprevenidos a los gobiernos, con fondos insuficientes para atenderlos o utilizados en otras prioridades. 

Inevitablemente esto ha dejado un espacio muy reducido para la inversión en infraestructura, que en América Latina cayó a niveles de 2 por ciento del PIB, dominada por inversión pública más que privada. México no ha sido la excepción, centrándola en varios proyectos, e incluso megaproyectos como el Tren Maya, el Corredor Interoceánico, la Refinería de Dos Bocas y el nuevo aeropuerto de Santa Lucía.

La inversión en infraestructura tiene un alto impacto social por la generación inmediata de empleos durante la fase de construcción, y por el efecto que induce al nivel de desarrollo, reflejado en incremento adicional del PIB (de 0.5 a 1 por ciento). Es por ello que continúa siendo una de las vías probadas para apoyar una salida más rápida de la crisis y necesariamente hay que incorporar mecanismos innovadores de participación de inversión privada en el desarrollo de la misma, dando espacio a inversiones mixtas. Con esto se apoyará a los gobiernos a que los escasos recursos fiscales existentes puedan ser canalizados a aquellas prioridades sociales más urgentes.

No sólo será importante promover un mayor volumen de inversiones mixtas, sino que se deberá poner atención al tipo de proyectos, su nivel de conceptualización y preparación con estricto apego al ecosistema ambiental. Los grupos de inversionistas no sólo deben preocuparse por su retorno financiero, sino también por lo social, en beneficio propio y de insertarse de mejor manera en las comunidades donde se desarrolle la obra.

Esto tendrá que dar paso a una nueva cartera de proyectos que, en tanto logran emerger de un razonado proceso de planeación nacional, regional y sectorial, que no existe, si tendrán que cumplir con requisitos mínimos de pertinencia y que atiendan necesidades específicas y no sólo ocurrencias políticas de dudosa rentabilidad social. La sociedad dejó de ser un actor pasivo, gracias a las redes sociales, dispone de mayores vías para expresarse.

En una publicación de 2020 del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), orientada a desarrollar mejores proyectos para América Latina y el Caribe, ha puesto especial atención en tres aspectos fundamentales:

1. Recuperación económica post COVID. Uso de la inversión en infraestructura con apoyo de la Banca Multilateral y nuevas modalidades de contratación. Hay que aprovechar el gran impacto social que tiene el desarrollo de proyectos de infraestructura pertinentes y bien preparados.

2. Necesidad impostergable de desarrollar infraestructura sostenible y resiliente. Fin de las brechas con énfasis en eliminar impactos en el medio ambiente. Mismos criterios para rehabilitar y modernizar la infraestructura existente. Mayor énfasis en inclusión social.

3. Foco en los servicios. La cantidad y calidad son más importantes para los usuarios que la disponibilidad o construcción de activos. La sociedad va a juzgar al gremio de los ingenieros en el ciclo de vida del proyecto.

Ello va a brindar una oportunidad para impulsar inversiones mixtas, con mayor contenido e inclusión social, que permite el marco normativo en México. Especialmente la vía que ofrece la vertiente de Propuestas no solicitadas en el marco de la Ley de APP, preferentemente aquellas que para su desarrollo no requieran de subvención pública, debido al poco espacio fiscal que tiene el gobierno, y que cumplan con nuevos criterios ASG (Ambiental, Social y Gobernanza) promovidos por la banca multilateral.

La CNEC ha promovido la formación de capacidades institucionales en formación de profesionales expertos en inversiones mixtas en infraestructura; se prepara para continuar con la 8ª edición del Diplomado que tiene estructurado con el apoyo de la Universidad Anáhuac, en modalidad 100 por ciento en línea para Iberoamérica.

Por Reyes Juárez del Ángel
Presidente del Consejo Consultivo de la CNEC
@CNEC_MEXICO

dza