COLUMNA INVITADA

Inclusión financiera

Para lograrlo, han echado mano de sus ahorros, de sus finiquitos, de los ahorros de sus familias o, en la mayoría de los casos, préstamos o créditos bancarios; y son los hombres los que han tenido, más acceso a los servicios financieros.

OPINIÓN

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Lyssette Bravo / Colaboradora / Opinión El Heraldo de México

Una mujer económicamente independiente es una mujer libre. Mucho terreno hemos ganado, pero aún nos falta alcanzar, entre algunos temas, la equidad de género en la alta dirección, la reducción de la brecha salarial y, sobre todo, la inclusión financiera. 

Para ponerlo en perspectiva: según el INEGI, en el primer trimestre,1 millón 363 mil 287 mujeres perdieron sus trabajos o se vieron en la necesidad de renunciar para atender sus hogares. La COVID-19 las obligó a buscar alternativas de empleo y el emprendedurismo cobró un papel en la fotografía de los negocios en México.

Conocemos cientos de historias de éxito que van desde quien se decidió a vender comida a domicilio, hasta quien logró invertir para echar a andar proyectos con los que había soñado. Para lograrlo, han echado mano de sus ahorros, de sus finiquitos, de los ahorros de sus familias o, en la mayoría de los casos, préstamos o créditos bancarios; y son los hombres los que han tenido, más acceso a los servicios financieros. 

No obstante, el pasado 23 de julio se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) una resolución de la SHCP que modifica las disposiciones de carácter general aplicables a las instituciones de crédito, en la que se reconoce que las mujeres presentan menores tasas de impago; es decir, las mujeres podremos acceder a créditos con tasas más competitivas que las de los hombres.

Esto llevará a que las mujeres tengamos mayor inclusión financiera. De acuerdo al Banco Mundial, este es un factor clave para reducir la pobreza e impulsar la prosperidad ya que podremos “iniciar y ampliar negocios, invertir en educación o salud, gestionar riesgos y sortear crisis financieras”. 

Ahí es donde radica la importancia de la independencia económica como factor decisivo para el desarrollo de género: en el control total de nuestros recursos económicos.

La ONU asegura que invertir en la libertad económica de las mujeres contribuye directamente a la igualdad de género, la erradicación de la pobreza y el crecimiento económico inclusivo. También nos permite tener mayor seguridad individual y familiar. Por eso es imperante garantizar los Derechos Económicos de la Mujer y la sociedad, el gobierno y la iniciativa privada somos responsables de trabajar en conjunto para lograr que la inclusión financiera sea una realidad a corto plazo.

POR LYSSETTE BRAVO

DIRECTORA DE COMUNICACIÓN EXTERNA Y ASUNTOS PÚBLICOS DE HSBC MÉXICO Y LATAM

lyssette.bravo@hsbc.com.mx

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