DEFINICIONES

Fascistas

En la era de la posverdad, donde las narrativas se imponen a la realidad, todo se vale. El encono crece. Los moderados pierden terreno

OPINIÓN

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Manuel López San Martín / Definiciones / Opinión El Heraldo de México

Lo que hay que ver. Julen Rementería, coordinador de la segunda fuerza en el Senado, el principal partido de oposición, el PAN, decide invitar a un radical de extrema derecha a reunirse con él y otros legisladores. No pocos, van.

Senadores y el líder del partido español Vox, Santiago Abascal, firman una carta para “combatir el avance del comunismo”. Rementería y un ala del PAN, lo arropa, lo apapacha. Tan orgullosos se sienten de tenerlo en casa, que comparten el texto de la misiva y fotografías de la reunión. No solo lo hacen en sus cuentas personales, sino en las institucionales del grupo parlamentario. Jamás imaginaron lo que vendría después.

La metida de pata es monumental. El propio anfitrión debe salir a “aclarar” que “no se firmó una alianza”. Con más vergüenza que convicción, recula. Se esconde. Desaparece, a ver si la tempestad amaina. El senador dice que la reunión no implica una alianza. El PAN en el Senado borra el tuit con la foto de los participantes en el encuentro. El daño está hecho.

El presidente López Obrador no la deja pasar. “Son lo mismo, nada más que simulaban que eran demócratas y no, son conservadores y ultraconservadores, casi fascistas", dice desde la mañanera.

No eran todos, ni siquiera una mayoría panista –que se ha venido desmarcando- piensa así, pero un puñado alcanza para enturbiar las aguas. En la era de la posverdad, donde las narrativas se imponen a la realidad, todo se vale. Aunque ni el PAN sea fascista, ni Morena comunista, desde los polos se alimenta esa percepción. El encono crece.

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Vox sí es un partido de ultraderecha. Lo integran fanáticos extremistas que tienen como agenda coartar derechos y libertades. Son abiertamente xenófobos y racistas. Entre sus propuestas en España, está la expulsión de migrantes ilegales, prohibir colectivos humanitarios que asisten y rescatan a inmigrantes, tutelar a mujeres con embarazos no deseados para convencerlas de no abortar, negar la violencia por razón de género, eliminar derechos a la comunidad LGBTI…

Ese discurso trasnochado le pareció atractivo a Rementería que, a toro pasado, vive una revuelta interna en su grupo, ante el malestar de más de una decena de senadores, entre quienes destacan Gustavo Madero, Xóchitl Gálvez y Damián Zepeda. El error táctico del coordinador, da al traste con lo avanzado por Acción Nacional, que ha sido una oposición sistemática a López Obrador desde el Senado.

Todo pasa y nada sucede. El viernes por la tarde, el CEN del PAN emitió una carta tibia donde no termina por deslindarse, tampoco por condenar la invitación a Abascal. Marko Cortés está más ocupado en su reelección, así que tampoco aparece. Se guarda. No vaya a ser que las aguas agitadas lo salpiquen.

La polarización crece. Los moderados pierden terreno mientras van quedando minados los puentes de diálogo.

POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
M.LOPEZSANMARTIN@GMAIL.COM
@MLOPEZSANMARTIN

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