NOTAS SIN PAUTA

Las formas del PRI, en la interna del PAN

La cargada, esa expresión de respaldo político abrumador tan propia de la antigua hegemonía priísta, es la que mejor describe el proceso de elección interna en el PAN

OPINIÓN

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Arturo Rodríguez García / Notas sin Pauta / Opinión El Heraldo de México

La cargada, esa expresión de respaldo político abrumador tan propia de la antigua hegemonía priísta, es la que mejor describe el proceso de elección interna en el PAN. Y, si eso no fuera ya bastante, el abuso de la institucionalidad partidista a favor de la reelección de Marko Cortés  está tan desbordada que tendría que ser un escándalo.

Y vaya que para escándalos está el PAN con Ricardo Anaya en graciosa huída y con el episodio del encuentro en el Senado con Santiago Abascal, el líder del ultraderechista partido español Vox, que motivó reclamos internos, la inconformidad de personalidades con autoridad interna y, finalmente, un posicionamiento del comité nacional deslindándose del acto.

Más soterrado, sórdido, el PAN transita en su proceso interno por los laberintos de la marrullería, el maniobrerismo y el desplante autoritario, convertido en una copia mal hecha del peor PRI, su nuevo aliado electoral y cameral, en ecuación simple que actualiza el axioma de la popular  sabiduría perene: lo que no has de querer, en tu casa lo has de tener.

De por sí, haberse mantenido en la presidencia del PAN hasta el pasado jueves fue un desplante innecesario, pues desde hace casi un mes la exigencia de sus compañeros de partido Adriana Dávila, Gerardo Priego y Francisco Domínguez, aspirantes también a dirigirlo, apuntaba el desaseo que, lejos de revertirse o cuando menos frenarse, avanzó.

Podrido de origen, el proceso de elección de dirigente del PAN implicó que fuera Cortés quien propusiera a los integrantes de la Comisión Organizadora Nacional de la Elección del Comité Ejecutivo Nacional (Conecen), responsables de emitir la convocatoria y recibir registros. A la cabeza, su incondicional y otrora promotor, Gonzalo Altamirano.

Con la Conecen y los recursos del partido a su disposición, las últimas tres semanas de agosto Cortés tuvo acceso al padrón de militantes, a quienes remitió propaganda y, ya en el desenfreno, apartó para si la portada de La Nación, el órgano de difusión partidista.

No fue suficiente porque apenas renunció a la dirigencia del PAN, el pasado 1 de septiembre, cuando el equipo del secretario de Comunicación del partido, Felipe González Castañeda, difundió su renuncia a través de un comunicado en el que exponía los motivos por los que quería reelegirse.

Un día después, el jueves 2, presentó su carta de intención a la Conecen que emitió un comunicado con el siguiente título: “Recibe Conecen carta de intención de Marko Cortés para contender por la Presidencia del PAN”.

Esta último comunicado fue borrado cuando la representación de su contrincante, Adriana Dávila, reclamó que estuvieran emitiéndose esas comunicaciones mientras que en su registro no.

Pero la cargada ya estaba operando: en el sitio de los Senadores del PAN, colocaron como video destacado el titulado “México te necesita”, donde aparece Marko Cortés, mientras que la cuenta del partido difundía también la fotografía del sonriente michoacano posando tras el registro. Inequidad hasta en nimiedades.

La posición de Marko Cortés es privilegiada pues en los años que se mantuvo al frente del PAN logró dominar el padrón, siempre bajo la guía del hoy diputado Santiago Creel Miranda, el poder tras el trono desde 2015 y articulador de las estructuras panistas.

Con eso y la exposición de los últimos años, esas pequeñas maniobras parecieran innecesarias como para abrirse boquetes judicializables y la única explicación es que ha perdido el respeto más elemental por las formas, así sean para la simulación, de la democracia interna.

En su natal Michoacán, Marko Cortés pronunció el discurso de renuncia temporal para su reelección, centrado en criticar al gobierno de la República, presentarse como la opción para fortalecer al PAN convocando a “la unidad” –vocablo también de la añeja  jerigonza priísta--  tendiendo un lazo a quienes se asumian sus malquerientes: el aun gobernador de Querétaro, Francisco Domínguez y el exgobernador de Guanajuato, Juan Carlos Romero Hicks a quienes, entre otros, perfiló sutilmente como presidenciables.

Domínguez,  quien había manifestado su interés por contender, emitió un video con críticas a la democracia interna y declinó, pero ya para el viernes 3, su grupo político operaba a favor de Cortés por todo Querétaro, no vaya a ser que los castigue y deje fuera el relevo en la gobernatura, Mauricio Kuri.

Romero Hicks, quien fue desechado como coordinador parlamentario por el favoritismo de Cortés a Jorge Romero, es lo de menos. Hoy solo representa a la facción panista ultraconservadora que pese a difundir la idea interna de la radicalización a la derecha suma un desengaño más sobre su peso real con el episodio de Vox.

Como en el PRI de antes, sólo le queda repetir como rosario, “el que se mueve no sale en la foto”.

POR ARTURO RODRÍGUEZ GARCÍA

COLABORADOR HERALDO RADIO

@ARTURO_RDGZ