COLUMNA INVITADA

Lamentable el papel de la OEA

Uno de los propósitos fundamentales de la OEA es el prevenir las posibles causas de dificultades y asegurar la solución pacífica de controversias que surjan entre los Estados miembros

OPINIÓN

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Eduardo Macías Garrido / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

La organización de los Estados Americanos (OEA) es un órgano regional intergubernamental que tiene como objeto consolidar la democracia y la cooperación en América, cuyo origen se remonta a la Primera Conferencia Internacional Americana, celebrada en Washington, D.C., de octubre de 1889 a abril de 1890.

La OEA fue creada en 1948 cuando se suscribió, en Bogotá, Colombia, la Carta de la OEA que entró en vigor en diciembre de 1951.

Uno de los propósitos fundamentales de la OEA es el prevenir las posibles causas de dificultades y asegurar la solución pacífica de controversias que surjan entre los Estados miembros. Para ello procurará la solución de los problemas políticos, jurídicos y económicos que se susciten entre ellos.

Ahora resulta que los líderes del PAN, PRI y PRD acuden a la OEA para señalar que el crimen organizado intervino en las elecciones y que hay persecución a opositores. Es más, le solicitan emitir una recomendación.

Luis Almagro, secretario General de la OEA les hace el juego, prestándose a este tipo de shows mediáticos, cuando ni siquiera los debió recibir ya que se trata de problemas internos que deben de ser ventilados y, en su caso, resueltos en el fuero interno de cada Estado.

Se le olvida a Almagro que uno de los principios básicos de la organización es abstenerse de intervenir, ya sea directa o indirectamente, en los asuntos internos de otro Estado con la intención de afectar su voluntad.

Se debe de abstener de no intervenir en los asuntos domésticos de otro Estado, norma fundamental del actual derecho internacional y uno de los principios rectores de las relaciones internacionales contemporáneas.

Habrá que recordarle a Don Luis que el principio de no intervención implica el derecho de todo Estado soberano de conducir sus asuntos sin injerencia extranjera. No pueden los líderes de estos partidos plantear asuntos que son regulados por el derecho interno de nuestro país.

No les caería mal a los tres viajeros y al propio Almagro repasar la Carta de la OEA, concretamente en su segundo párrafo añadido por el Protrocolo de Cartagena de Indias de 1985, que dispone que la OEA no tiene más facultades que aquellas que expresamente le confiera la propia Carta, en donde ninguna de sus disposiciones la autoriza a intervenir en asuntos de la jurisdicción interna de los Estados miembros.

En lugar de haber ido a perder el tiempo en Washington, por lo menos en la visita con el secretario General de la OEA, deberían de darle seguimiento a estos asuntos en la Fiscalía General de la República, el Instituto Nacional Electoral  y en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, entre otros órganos previstos en nuestro derecho interno para conocer este tipo de denuncias.

Al parecer a muchos de nuestros políticos les encanta hacer esta clase de papelazos en el extranjero, sabedores de que no tendrán ningún resultado, donde lo único que logran es exhibirse y dejar muy claro que se les acabaron los argumentos y, lo más preocupante, las ideas.

POR EDUARDO MACÍAS GARRIDO
COLABORADOR
@EDUARDO84888581

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