TIEMPO DE INFRAESTRUCTURA

Obras y comercio

En este contexto, los esfuerzos colaborativos entre el gobierno y la inversión privada han sido y seguirán siendo la clave para el desarrollo de más y mejor infraestructura en nuestro país

OPINIÓN

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Marco Frías / Tiempo de infraestructura / Opinión El Heraldo de México

El pasado 9 de septiembre se realizó con éxito el encuentro del Diálogo Económico de Alto Nivel (DEAN) entre México y Estados Unidos (EU), mecanismo binacional que ambos gobiernos retomaron después de que en la administración del presidente Donald Trump se relegara de la agenda bilateral.

Uno de los objetivos principales del DEAN es la facilitación comercial y desarrollo de infraestructura, específicamente el de promover la competitividad económica entre ambos países a través de la innovación y la mejora de los cruces fronterizos terrestres.

México es el segundo socio de EU, con un comercio binacional de 538 mil 100 millones de dólares en 2020 (Secretaría de Economía). La entrada en vigor del T-MEC abre una multiplicidad de oportunidades y retos para América del Norte.

Atenderlos de manera correcta implica una infraestructura moderna y eficiente.

Esta situación se exacerba en el contexto de la pandemia. La emergencia sanitaria ha puesto en evidencia la exposición y el alto riesgo que enfrentan las cadenas de suministro de proveedores distantes (off- shoring);por consiguiente, para México surge la oportunidad de posicionarse como el gran proveedor de Norteamérica (near-shoring) y como un centro logístico de excelencia, sustituyendo la provisión de insumos y productos fabricados,particularmente en China.

En este sentido, se abre también una ventana de oportunidad para profundizar las cadenas productivas. La infraestructura carretera entre México y Estados Unidos, incluyendo puentes y cruces internacionales, se convierte en el segmento fundamental en el que no sólo se desplazan mercancías finales, sino también bienes que fungen como piezas para completar procesos productivos continuados en otro país.

En este contexto, los esfuerzos colaborativos entre el gobierno y la inversión privada han sido y seguirán siendo la clave para el desarrollo de más y mejor infraestructura en nuestro país.

La modernización de los principales corredores de comercio exterior en México es un estupendo y claro ejemplo.

Tal es el caso del corredor México-Nogales con Ramal a Tijuana; proyectos de gran envergadura como la Autopista Atizapán-Atlacomulco (en construcción), así como los Libramientos de Guadalajara, Tepic, Mazatlán, Ciudad Obregón y Hermosillo han sido financiados a través de este modelo, y ofrecen una infraestructura segura y eficiente por la que se transportan productos como hortalizas que se siembran en el Pacífico mexicano y son consumidos en lugares como Arizona y la costa este de EU.

Es la misma situación en el corredor México-Querétaro-Nuevo Laredo, en donde se encuentran los libramientos de Querétaro (Apaseo-Palmillas) y de San Luis Potosí, así como las autopistas Saltillo-Monterrey y Monterrey-Nuevo Laredo; a través de estas vías cruzan autopartes y productos de la industria manufacturera. 

En el corredor Bajío-Ciudad Juárez, con autopistas como la León-Aguascalientes y los Libramientos de Silao, de Celaya, de Fresnillo, de Aguascalientes (en construcción), de Chihuahua y de Juárez (en construcción), circulan bienes relacionados con manufactura e industrias automotriz y eléctrica.

Finalmente, el corredor Manzanillo-Matamoros, que atraviesa el Océano Pacífico hasta el Golfo de México, confluyen vialidades como las autopistas Armería-Manzanillo, Guadalajara-Colima, Guadalajara-Lagos de Moreno y el Libramiento de San Luis Potosí entre otras; se transportan productos que entran por el puerto de Manzanillo (tabaco, bebidas alcohólicas, combustibles y aceites minerales y calzado) o los que se exportan por cruces fronterizos de Matamoros y Reynosa (eléctricos, autopartes, manufacturas, frutas y verduras).

La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) para incrementar la conectividad con un sentido de igualdad social, ha aprovechado el marco legal vigente para potenciar la participación del sector privado a través de las inversiones mixtas en un marco de transparencia y uso eficiente de los recursos. Tal es el caso de los desdoblamientos de las concesiones del paquete Centro-Occidente y de las autopistas Monterrey-Saltillo, Durango-Yerbanis y del Libramiento de San Luis Potosí, entre otros.

En los próximos días, el gobierno dará a conocer el tercer paquete de proyectos de infraestructura, se espera la inclusión de otras obras fundamentales para la modernización de los ejes carreteros mencionados.

Como ha sido hasta hoy, el sector privado seguirá colaborando con el gobierno de México en desarrollo de estos proyectos, para generar infraestructura que permita fomentar el comercio y elevar la competitividad de México y de Norteamérica, pero también de propiciar una mayor equidad social y mayores oportunidades económicas para los sectores menos favorecidos de nuestra sociedad.

POR MARCO FRÍAS

Director general de la AMCIV, A.C.

@AMCIV

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