COLUMNA INVITADA

Al borde del abismo

Solamente un multilateralismo renovado, hoy ausente, puede evitar un deterioro mayor de la situación global

OPINIÓN

·
Miguel Ruíz-Cabañas Izquierdo / Columna Invitada / Opinión El Heraldo de México

Como sucede cada año, el martes pasado, tercer martes de septiembre, dio inicio el 76 periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas. El Secretario General de la Organización, Antonio Guterres, abrió el debate de alto nivel en que participan jefes de estado, jefes de gobierno y cancilleres, con un discurso cargado de dramatismo. “Hoy vengo a dar la voz de alarma: el mundo tiene que salir de su letargo.Estamos al borde de un abismo, y vamos en la dirección equivocada.Nuestro mundo nunca ha estado más amenazado. O más dividido. Nos enfrentamos a la mayor cascada de crisis de nuestra vida. La pandemia del COVID-19 ha sobredimensionado las flagrantes desigualdades. La crisis climática está golpeando el planeta. La agitación desde Afganistán hasta Etiopía, pasando por Yemen y más allá ha frustrado la paz. Un aumento de la desconfianza y la desinformación está polarizando a la gente y paralizando las sociedades. Los derechos humanos están bajo fuego. La ciencia está siendo atacada. Y los salvavidas económicos para los más vulnerables llegan demasiado poco y demasiado tarde... si es que llegan. La solidaridad está ausente, justo cuando más la necesitamos”. https://www.un.org/sg/es/node/259283

Para Guterres, quien ocupa una posición única e inmejorable para apreciar en conjunto la situación mundial, el panorama actual se caracteriza por seis brechas o divisiones que deben cerrarse para lograr un mundo mejor: la brecha de la paz, la del clima, la división entre ricos y pobres, la desigualdad de género, la brecha digital y la división generacional. Su diagnóstico no sólo es dramático, sino sombrío. Solamente un multilateralismo renovado, hoy ausente, puede evitar un deterioro mayor de la situación global.

Después de repasar la respuesta desigual entre los países con acceso y sin acceso a las vacunaspara hacer frente a la crisis del covid 19, Guterressubrayó que la crisis climática empeora cada día. Desde luego que hay que hacer todos los esfuerzos posibles para cerrar las seis brechas identificadasen la“Agenda para la Acción Común”, pero de las seis, sin duda la más urgente, y acaso la más grave,es la emergencia climática.

El informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático confirma que estamos en una emergencia climática sin precedentes. https://www.ipcc.ch/report/ar6/wg1/ Hay registro de catástrofes climáticas en todas las regiones del mundo. Sin embargo, hay esperanza. Los científicos creen que todavía estamos a tiempo de lograr que la temperatura global no aumente más de 1.5 grados centígrados comprometida en el Acuerdo de París, aprobado hace seis años, en diciembre de 2015, del que México forma parte.

Pero queda muy poco tiempo para actuar. Se deben reducir el 45% las emisiones de gases que causan el cambio climático a más tardar en 2030, o sea, dentro de ocho años y medio. Pero si los países no se esfuerzan más en reducir sus emisiones, y persiste la tendencia actual, tendremos lo contrario, un aumento de 16% de esas emisiones para 2030. “Eso nos condenaría a un infierno en el que la temperatura aumentará al menos 2,7 grados por encima de los niveles preindustriales,” afirmó Guterres, lo que significan más sequías, incendios, e inundaciones. Para completar un panorama de extrema gravedad, hay que registrar que los países desarrollados no han cumplido su compromiso de transferir a los países en desarrollo 100 mil millones de dólares anuales para ayudarlos en sus programas de mitigación y adaptación al cambio climático. Según la OCDE, hay por lo menos un déficit de 20 mil millones de dólares.

Por lo anterior, la celebración de la 26 Conferencia de estados parte de la Convención de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que tendrá lugar en Glasgow, Escocia,en noviembre próximo, será el momento de la verdad. En esa reunión todos los países, incluyendo a México, deberán formalizar sus “Contribuciones Nacionales Determinadas” para reducir sus emisiones de gases de efectode invernadero que producen el cambio climático.

La mejor manera de reducir esas emisiones es acelerando la transición energética hacia energías no contaminantes, como la solar, la eólica y la geotermia, ya que el sector energético es el responsable del 60% de las emisiones a nivel global. Una segunda opción es introduciendo cambios radicales en los sistemas alimentarios de los países porque éstos producen el 30% de las emisiones globales, razón por la cual la semana pasada la ONU celebró una conferencia especial sobre ese tema, cuyos resultados analizaremos en otra entrega.

No es realista suponer que los grandes productores y consumidores de petróleo, gas y carbón dejarán de serlo en los próximos ocho años, a pesar de que las energías no contaminantes ya compiten en precio con las energías fósiles, y se espera que sus precios continúen reduciéndose.La reducción radical de emisiones sólo puede alcanzarse mediante la combinación de varias estrategias: una transicióngradual de fuentes de energíafósiles hacia energías limpias, sobre todo a nivel local y comunitario; soluciones basadas en la naturaleza, como la reforestación y la expansión de manglares; la elevación al máximo posible de la eficiencia energética, para fomentar el ahorro en el consumo de energía y evitar desperdicios, y evitar las fugas de gases como el metano en pozos petroleros y en las actividades ganaderas, entre otras.

México es considerado un país en desarrollo, por lo que, de acuerdo con el artículo 2 del Acuerdo de París contra el cambio climático, no está obligado a eliminar totalmente sus emisiones, es decir, alcanzar la neutralidad climática, en el año 2050, como ya se han comprometido la mayoría de los países desarrollados y muchos en desarrollo.Pero tampoco ha manifestado una mayor disposición a incrementar los esfuerzos nacionales para reducir sus emisiones, más allá de los compromisos anunciados en 2016.

En la práctica, su actual política energética favorece el uso de energías fósiles sobre las energías limpias. Es una lástima, porque todas las economías líderes en el siglo XXI, incluyendo a Corea, China, Estados Unidos, India, Japón y los países de la Unión Europea, están acelerando la transición energética hacia nuevas fuentes de energías limpias, no sólo por combatir el cambio climático, sino para hacer más competitivas sus economías.Es fundamental que México fije la fecha en que alcanzará la neutralidad climática, sea ésta en 2050 o 2060, y emita una leyal respecto. De otro modo, nos vamos a quedar como espectadores de la revolución energética global en marcha. Seguiremos viviendo en nuestro retraso ancestral, y contribuyendo poco a salvar al planeta, una de las causas más importantes de la humanidad.Un actor irrelevante a nivel internacional.

POR MIGUEL RUÍZ-CABAÑAS IZQUIERDO ES PROFESOR Y DIRECTOR DE LA INICIATIVA SOBRE LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE EN EL TECNOLÓGICO DE MONTERREY
@miguelrcabanas

miguel.ruizcabanas@tec.mx

PAL

Temas