COLUMNA INVITADA

Cuando la confianza se acabe

OPINIÓN

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Héctor Serrano / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

La intención de la Fiscalía General de la República por obtener órdenes de aprehensión en contra de 31 científicos y académicos del Conacyt, ha despertado un intenso debate nacional, cada vez son más las personas que creen en la posibilidad de que la Fiscalía actúa por motivos políticos, y no estrictamente jurídicos.

La sola sospecha de que el Estado usa el poder y las instituciones encargadas de impartir justicia para actuar en contra de sus detractores y adversarios, es una pésima señal para la consolidación de un estado democrático, y debería de ser atendida de manera más eficaz. No basta con el uso de las conferencias mañaneras para tratar de dar certeza de que se está actuando de manera imparcial.

La Fiscalía debería de establecer un sistema de comunicación eficaz, mediante el cual pueda explicar y establecer la legalidad de sus procedimientos, en los casos que existe la sospecha de que no se está actuando de manera imparcial. El caso de los científicos, se suma a otros igual de polémicos y complicados como son el de Ricardo Anaya, Emilio Lozoya y Rosario Robles, sobre los que recae la misma sospecha.

Esto no quiere decir que los imputados sean inocentes, eso solo puede ser establecido por la autoridad judicial competente, pero lo que es claro, es la falta de probidad en la integración de los expedientes y la ausencia de una política de comunicación por parte de la Fiscalía, que pueda dar una explicación contundente que no deje espacio para la suspicacia. 

Los Estados cumplen muchas funciones, pero la más importante y que ejercen de manera exclusiva, es la impartición de justicia, cuando se pone en duda que dicha función está siendo ejercida de manera imparcial o efectiva, estamos frente a un problema mayor. No basta con polemizar con los adversarios o tratar de atribuir las reacciones a un complot de los grupos conservadores.

La certeza y la confianza se construyen o se destruyen con las acciones diarias de los gobernantes, con cada declaración esgrimida, desde el púlpito del poder, se otorgan elementos para poder establecer una opinión propia, pensar que todos los comentarios en contra tienen su origen en la perversidad de los conservadores, es no querer asumir la propia responsabilidad de sus acciones.

La polarización política en el país ha dejado muchas y muy nefastas consecuencias, entre ellas, el que se siga percibiendo el ánimo por acabar con el adversario mediante el uso de cualquier medio, en ello deriva la falta de confianza en ciertas actuaciones de la autoridad; por eso, es importante atender las causas mediante un ejercicio introspectivo que permita reconocer los errores y tratar de corregirlos. 

La 4T debe de entender que no sólo gobierna para sus simpatizantes, sino para todos los mexicanos, por eso debe de cuidar la confianza, porque cuando esta se acabe, no habrá marcha atrás.

POR HÉCTOR SERRANO AZAMAR
COLABORADOR
@HSERRANOAZAMAR

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