SALAMANCA

Violencia, qué pasa en la cuna de la independencia (segunda parte)

La explosión en Salamanca dio pie a una discusión sobre el terrorismo en México

OPINIÓN

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Facundo Rosas / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

Nuevamente Guanajuato aparece como una de las entidades más violentas del país, la razón, la explosión de un artefacto de fabricación casera en el exterior de un restaurante bar de Salamanca cuyas consecuencias fueron la muerte de dos personas y lesiones a otras cinco.

En un primer momento el gobernador de la entidad calificó los hechos como un "atentado terrorista", sin embargo conforme pasó el tiempo y se dió cuenta del alcance de sus dichos, reculó y cambió el sentido de sus palabras.

En su oportunidad el titular del ejecutivo federal trató de matizar sus señalamientos sobre dicho evento, sin embargo no fueron distintos a los del gobernador guanajuatense. 

Al día siguiente diversos estudiosos del tema, algunos a favor y otros en contra, emitieron sus opiniones sobre si se trató de acto terrorista o no, sin lograr consenso alguno.

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En este sentido y más allá de lo que finalmente determine el juez federal o local de Guanajuato, donde por cierto está tipificado el delito de terrorismo, vale la pena hacer las siguientes consideraciones prácticas y menos dogmáticas:

Para calificar de terrorista un acto en el que se utilizan artefactos explosivos no forzosamente debe incluir un componente político o religioso o ambos al mismo tiempo; basta que la acción genere terror entre la población.

La eliminación de un adversario o enemigo por razones delictivas, pero con mayor razón por cuestiones de control territorial como la venta de drogas al menudeo, extorsión o cobro de piso, también cae en el supuesto de terrorismo.

A partir de un hecho que genera terror en favor de un grupo criminal será más fácil conseguir sus objetivos, ya que bastará referir lo sucedido en Salamanca para que sus potenciales víctimas accedan a sus pretensiones.

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Las acciones que van dirigidas en contra de autoridades policiales también deben considerarse como actos terroristas aunque sea una función técnica más que política.

Mientras se aclaran las cosas en materia jurídica, no debe perderse de vista que quienes elaboraron el "regalo" que explotó en Salamanca tienen capacidad para construirlos y manipularlos sin correr mayores riesgos, ya que la manufactura de un artefacto cuyo mecanismo de iniciación es por liberación de presion no es cosa fácil, requiere conocimientos técnicos, habilidades y sobre todo experiencia.

Ojalá pronto autoridades locales y federales encuentren a los verdaderos responsables y no solo chivos expiatorios, sobre todo porque las prisas son muy malas consejeras y hacen titubear hasta el más docto en la materia, me refiero al Fiscal de Justicia de Guanajuato cuando respondió algunas preguntas ante los micrófonos de la radio local.

No vaya a ser que ponga en charola de plato su cargo ante el presidente de la República que desde hace varios meses está a la espera que cometa un error para pedir por última vez su renuncia.

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