AIRE, PARA PENSAR Y DEJAR PENSAR

Soñar despierto

¿Por qué no hago películas? Es que no se puede caminar a través de ellas. ¿No sería genial abrir un agujero en una película y entrar en ella?

OPINIÓN

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Paola Albarrán / Aire para pensar y dejar pensar / Opinión El Heraldo de México

Y caminas en el bosque de reflejos, donde te das cuenta que eres una proyección de tu propia percepción, compruebas la teoría de los fractales, que todo esta conectado, te pierdes de ti para encontrarte con el todo.

En un laberinto de formas irregulares, con doble altura, con escaleras que suben o bajan, dependiendo tu recorrido, es la instalación Es Devlin que expone Superblue. Miami.

Una explicación concreta y sólida para aquellos quienes intentamos comprender cómo se forma y conforma nuestra percepción de la realidad, a los que algunos quienes estudian la metafísica denominan como fractales.

Una teoría que podría parecer compleja, pero no es más que entender que todos somos parte de todo, que todo es uno, que estamos estamos formando el universo al mismo tiempo que el universo es parte de nosotros.

Esto quiere representar que como es lo micro es lo macro, que todo está formado de lo mismo. Que Dios nos hizo y nosotros, de cierta forma, estamos hechos de Dios.

Te cuestiona ¿qué es real? ¿Por qué tu percepción será verdadera? Cuando te fijas en un espejo que a su vez refleja otro espejo y es este juego donde la realidad se cuestiona.

Lo que percibimos a través de los sentidos es un plano informativo, que si lo juntamos con los pensamientos y emociones nos damos cuenta de nuestro poder de coautoría con la vida.

Es Devlin te envuelve en este caminar donde te invita a perderte para encontrarte de nuevo, diferente, posiblemente arriba, abajo, o de frente en una pared que parecía tenía paso. Y es que es nuestro paso por la vida, por el mundo, conquistando caminos que de alguna forma el destino ya los tiene prediseñados.

Después de explorar aquel territorio que más que un cuarto futurista es un viaje a lo más sagrado de cada quien. Reconocer las formas similares entre nosotros y el planeta, pues todos estamos formados de lo mismo. La música te invita a bailar, conquistando con tus movimientos la armonía con la que todo está hecho, y el sano equilibrio con lo que fue creado.

El laberinto simula en sus formas a los pulmones, y el bosque son los pulmones del mundo. Juegos de palabras, de formas, y tu reflejo fragmentado es quien te acompaña.

Es una poesía a lo sensorial, es un clavado al revés, es descubrir que la salida está para dentro, y que solo tú recorres tu propio camino, posiblemente podrás coincidir con alguien más, por momentos, pues cada quien traza su propio andar.

Es un viaje en silencio, pues Devlin, como genio artista contemporáneo que es, toca fibras que pocos pueden tocar, y aún más sin hablar, sólo con música que te guía a tu viaje interior.

Con el uso de la tecnología y hacer macro lo micro le pone micrófono a nuestros pensamientos, ahora es lo de afuera que nos hace conectar con lo que somos, con lo que ya éramos y no te deja escapar de ti. En la intimidad de tus pensamientos, hacer visible lo invisible.

Esta obra, donde tú eres protagonista, es un despertar de consciencia inmediato, es un sueño que puedes soñar despierto, y mantenerte así. Despierto, consciente.

POR PAOLA ALBARRÁN

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