COLUMNA INVITADA

Dictadores: Siéntase como en casa

El gobierno de EU necesita llevarla bien con la 4T para detener la migración, pero todo tiene su límite

OPINIÓN

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Lila Abed/ Colaboradora/ Opinión El Heraldo de México

La reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) en la CDMX dejó claro que los autócratas de izquierda están comprometidos a conformar un bloque que pueda confrontar a EU. 

El presidente Andrés Manuel López Obrador demostró su poder de convocatoria entre sus pares, logrando juntar a 17 jefes de Estado, a la vicepresidente de Venezuela y una docena de cancilleres. El objetivo del mandatario mexicano es posicionarse a la cabeza de este nuevo grupo, cobijando a las naciones que sufren los lastres del imperialismo yanqui. 

Durante sus primeros tres años en el poder, ha demostrado que esta dispuesto a protegerlos de los intereses ‘intervencionistas’ de organismos regionales y de la comunidad internacional. 

En 2019, AMLO mantuvo el reconocimiento de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela cuando alrededor de 40 países proclamaron a Juan Guaidó como líder del país y sostuvo una neutralidad ante el conflicto venezolano. Por eso, Maduro llegó a México como Juan por su casa. El dictador sabe bien quiénes son sus amigos y se sintió con la confianza de criticar a la Organización de Estados Americanos (OEA) y le propuso a sus contrapartes debatir la democracia. 

Luis Arce de Bolivia, otro aliado natural de la 4T, agradecido con México por ofrecerle asilo político a su jefe político, Evo Morales, en 2019. Haciendo eco a las declaraciones de México de reemplazar a la OEA, Arce fue el primero en levantar la voz contra el organismo hemisférico. 

Aunque no comulga con la ideología de Daniel Ortega, México se abstuvo de firmar las declaraciones de la ONU y la OEA en contra de la represión política en Nicaragua. Y que decir del líder cubano si el presidente López Obrador le entregó nuestras fiestas patrias como plataforma política para hacer un llamado a Estados Unidos a que ponga fin a lo agravios en la isla. No vale la pena echarte encima a tu primer socio comercial a cambio de defender a dictadores que reprimen a sus pueblos.  

Tanto que se queja AMLO de la injerencia de su vecino del norte en los asuntos internos de otros países, pero que fácil le resulta pedirle a la Casa Blanca que levante el embargo contra Cuba, que mande vacunas a México y que otorgue el presupuesto para financiar la ampliación de sus programas sociales en Centroamérica. Es cierto que en estos momentos el gobierno de Biden necesita llevarla bien con la 4T para detener la migración, pero todo tiene su límite y en esta guerra, México saldrá perdiendo. 

Una cosa es que países en el cono sur se quejen del imperialismo yanqui, y otra es tener a tu primer socio comercial liderando los esfuerzos de autócratas izquierdistas en contra de EU.

No es coincidencia que los miembros hayan invitado a Xi Jinping. Es una señal directa a Washington que no solamente buscan reemplazar a la OEA, sino que podrán contar con un nuevo jefe dispuesto a financiar sus proyectos en la región. Se entiende porque los autócratas se identifican con el Partido Comunista de China, no les exigirá, como sí lo hacen países occidentales, respetar los derechos humanos, ni fortalecer los principios que rigen a un sistema democrático, como la libertad de expresión, la separación de poderes, medios de comunicación libres e independientes, entre otros. Si China no lo exige en su sociedad, menos lo hará con sus socios. 

Por eso vimos cómo Maduro, Arce, Díaz Canel, y otros hablaron con soltura y soberbia en la Celac. Es fácil defender sus gobiernos ante un foro lleno de autócratas. Difícil lo que hicieron los presidentes de Uruguay y Paraguay, hablar con la verdad sobre la represión que existe en muchos de estos países entre líderes antidemocráticos. 

Los izquierdistas pueden cambiar de diablo, pero seguirán en el mismo infierno. Hay que saber escoger al menos peor de los dos. 

Mientras tanto, México se quedó sin un reemplazo a la OEA, mal posicionado con EU, cercano a China y con un club de dictadores dispuestos a seguir sus órdenes.  

POR LILA ABED
POLITÓLOGA E INTERNACIONALISTA
@LILAABED

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