MALOS MODOS

¿Y si abandonamos la política exterior?

En la reunión del G-20, el presidente propuso como solución a la pandemia la fraternidad universal. Luego, explicó que las mujeres mexicanas son a todo dar porque cuidan a los viejitos y los enfermos en casa, onda Saritas Garcías

OPINIÓN

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Julio Patán / Malos Modos / Opinión El Heraldo de México

En la reunión del G-20, el presidente propuso como solución a la pandemia la fraternidad universal. Luego, explicó que las mujeres mexicanas son a todo dar porque cuidan a los viejitos y los enfermos en casa, onda Saritas Garcías. Ante la ONU, se aventó la referencia a Mussolini.

La única vez que salió del país, lo hizo para visitar a Trump. Se hicieron amiguísimos. Luego, cuando el Agente Naranja acusó a los demócratas de aplicarle un fraude y alentó un golpe de Estado, fue comprensivo. Que lo entendía. Que a él le pasó igual. En consecuencia, se negó a felicitar a Biden, cuando el resto del mundo ya lo había hecho.

El resto del mundo incluye a Corea del Norte. Sí: se le adelantó el camarada Kim Jong-un. Y cuando digo camarada, lo digo en serio: resulta que volvemos a tener relaciones diplomáticas con el país de los campos de concentración. Lo que nos pone en un lugar medio locochón de la fraternidad universal, que al parecer no incluye a varios millones de seres humanos. O sea, a los seres humanos que viven sometidos a alguna forma de la autocracia.

Porque, como apunté hace un par de días, al señor presidente le encantan los mandamases. Por eso le dimos posada a Evo, por eso nos negamos a condenar a Maduro y Ortega, por eso las loas al castrismo. Loas que son congruentes con traer a los médicos cubanos, pagar así unos millones de dólares para que la tiranía haga propaganda y de paso promover el trabajo esclavo. O con llamar al gobierno gringo a levantar el “bloqueo”. Aunque nuestro líder no solo confraterniza con dictadores.

También compadreó con Alberto Fernández, bajo cuyo sabio mandato el peronismo acaba de sufrir en Argentina una derrota electoral de proporciones épicas. Asimismo, ha proclamado su amistad con el británico Jeremy Corbin, famoso por sus espaldarazos al chavismo y cuya militancia en el Partido Laborista fue suspendida por su manga ancha con el antisemitismo.

Por supuesto, esta forma de la diplomacia va de la mano con una prolongada antipatía hacia la administración demócrata, cuyo punto culminante es el “Presidenta Kabala”, “presidenta” a la que además ya le tocó oír dos veces la anécdota de “Tan lejos de Dios...”

Así pues, no tenemos que sorprendernos porque el 16 de septiembre marchen las tropas venezolanas que Maduro usa para reprimir a la disidencia, o porque se le ceda el micrófono a Díaz-Canel, dueño de un récord histórico: es el único dictador cubano sin personalidad alguna, aunque eso sí, con tanta vocación represiva como el que más. Digo, tiene niños en la cárcel por manifestarse.

Lo que tal vez sí haya que hacer es solicitar respetuosamente a nuestro líder que, fiel a sus convicciones y promesas, abandone cualquier forma de la política exterior. Quédese en casa, señor presidente. El mundo es ancho y ajeno: ¡Fuchi caca!

POR JULIO PATÁN
JULIOPATAN0909@GMAIL.COM 
@JULIOPATAN09

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