ALHAJERO

Maltrato para España

Y qué decir de la embestida cuando senadores encabezados por César Cravioto aparecieron con sendos carteles al son de “Hezpaña”

OPINIÓN

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Martha Anaya / Alhajero / Opinión El Heraldo de México

En víspera del Grito de independencia, para justificar su propuesta de enviar a Quirino Ordaz como embajador de México en España, Andrés Manuel López Obrador reconocía abiertamente: “Es sabido que no son buenas las relaciones con España y que estamos procurando que se mejoren…”

Cierto, las relaciones entre ambos países cruzan por uno de sus peores momentos. Sólo que el deterioro no es culpa de la embajadora saliente (Mari Carmen Oñate) ni se van a recomponer mágicamente con la llegada del gobernador de Sinaloa.

A menos, claro, que el cambie y deje de patear la relación sea el propio mandatario mexicano.

A nadie cabe duda que quien ha propiciado la tensión en la relación entre México y España es López Obrador, quien no termina de digerir su malestar porque ni el gobierno ni la monarquía española atendieron su petición –vía una carta cuya pluma no pasó por la cancillería mexicana- de ofrecer disculpas a los pueblos originarios por los abusos cometidos durante la conquista

La carta sin respuesta es una de las mayores afrentas que ha recibido López Obrador como Jefe de Estado. No lo perdona. Acusa a las autoridades españolas de “soberbias”.

Razones pues para tan mal ambiente entre los gobiernos, las hay. De uno y otro lado. Pero, qué piensa la gente. ¿Debería España ofrecer disculpas por lo acontecido hace 500 años?

Según la encuesta “Fiestas Patrias” de De las Heras Demotecnia, el 57% de los mexicanos piensa que España no debería ofrecer disculpas, frente a un 31% que se inclina por el sí.

Y por si fuera poco, 46% de los encuestados eligieron a España como el país que, de poder escoger, les gustaría los conquistase; frente a un 28% que mencionó a Inglaterra, 14% a Estados Unidos y 11% a Francia.

En fin, al mal ambiente se agregan los abusos cometidos por empresas ibéricas durante los últimos sexenios que, con el beneplácito de nuestros gobernantes, actuaron como si ésta fuera (de nueva cuenta) “tierra de conquista”.

Pero a lo anterior se ha sumado el maltrato, como el desaseo con que se ha actuado en la Embajada mexicana, desde el episodio de la salida del agregado cultural hasta el orillar a la embajadora actual a retirarse y concluir con la cereza de Quirino con todo lo que su nombramiento puede significar y enviar como mensaje.

Y qué decir de la embestida –contenida por Ricardo Monreal– cuando senadores morenos encabezados por César Cravioto aparecieron con sendos carteles al son de “Hezpaña”, luego de la reunión de senadores panistas con el líder de Vox y la firma de la Carta anticomunista.

El embajador de España, Juan López-Dóriga, ante el linchamiento que veía venir, alcanzó a argüir: “Vox no es España”.

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GEMAS: Obsequio del senador panista Gustavo Madero: “Lo que más hace (Marko Cortés) es ser irrelevante: ni se pronuncia, ni hace, ni dirige”.

POR MARTHA ANAYA
MARTHAMERCEDESA@GMAIL.COM
@MARTHAANAYA

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