COLUMNA INVITADA

Insurgente, abogado y primer presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación

En este mes de septiembre, considerado como el mes patrio por los eventos que se conmemoran, me parece importante recordar a don Miguel Domínguez

OPINIÓN

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Juan Luis González Alcántara / Columnista invitada / Opinión El Heraldo de México

En este mes de septiembre, considerado como el mes patrio por los eventos que se conmemoran, me parece importante recordar a don Miguel Domínguez, corregidor de Querétaro y esposo de doña Josefa Ortiz de Domínguez, quien también fungió como el primer presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

En septiembre de 1810, entre sospechas, denuncias, imprudencias e indiscreciones, se delató una conjura, que a la postre culminaría en la detención y aprehensión de el corregidor y su esposa, no sin antes que ella, astutamente, lograra avisar lo que estaba pasando y así se iniciara una rebelión que culminaría en la Independencia.

En medio de una cruenta Guerra de Independencia, don Miguel Domínguez, el abogado, inicia la defensa judicial de su esposa y se ve obligado a renunciar a su cargo de corregidor.

Fue hasta el 17 de junio de 1817, mediante una petición realizada al virrey de Apodaca, que pudo lograr la libertad de doña Josefa Ortiz.

Terminada la Guerra de Independencia, el trabajo del otrora corregidor como constructor del país no cesó. En 1824, con la primera Constitución de corte federal que tuvo el país, se estableció que las funciones judiciales residirían en una Corte Suprema de Justicia, tribunales de circuito y jueces de distrito.

Los magistrados de la Corte Suprema debían ser elegidos por las legislaturas estatales y la elección era calificada por la Cámara de Diputados.

Conviene recordar que, durante el siglo XIX, se usó el término magistrado para designar a los miembros de lo que es hoy la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Así, el 19 de diciembre de 1824, se conformó nuestro alto tribunal con la publicación del nombramiento de sus integrantes, entre otros a Miguel Domínguez; así, asumió el cargo de magistrado y el propio Congreso lo designó presidente de la Corte, función que desempeño durante los dos años que marcaba aquella constitución. La entonces llamada Corte Suprema de Justicia Federal quedó instalada el 15 de marzo de 1825, en la parte noreste del Palacio Nacional, y con ello, el inicio de la impartición de justicia constitucional en un México independiente.

El legado de don Miguel Domínguez, en ocasiones olvidado por muchos, es importante tenerlo presente, pues su labor como insurgente, abogado y presidente de la Corte, lo convierte en un forjador de una nación y de la impartición de justicia en nuestro país.

POR JUAN LUIS GONZÁLEZ ALCÁNTARA
MINISTRO DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN

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