COLUMNA INVITADA

AICM y el nuevo reto de la seguridad

Existen técnicas antiterroristas, antinarcóticos, y de detección de armamento, las cuales se apoyan en herramientas tecnológicas a fin de ser menos invasivas

OPINIÓN

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Arturo Ávila / Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

Hace unos de días se cumplieron 20 años de los atentados terroristas del 11 de septiembre en los Estados Unidos, que dejaron un saldo de casi 3 mil fallecidos y 25 mil heridos. Tras estos sucesos, se creó la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), que se encarga de gestionar los sistemas de seguridad aeroportuaria y que estableció nuevas directrices, como evitar el ingreso de cualquier elemento de tipo punzocortante, aerosol o equipaje que pudiera utilizarse como un arma. Las medidas iniciaron en Estados Unidos y se replicaron en el ámbito internacional.

Otras medidas se implementaron con el tiempo, como el retirarse los zapatos y el cinturón en las entradas a las salas y la revisión de computadoras y equipo electrónico, esto fue producto de algunos intentos de lograr pasar materiales explosivos. Todos los procesos de seguridad actuales tienen el objetivo de resguardar las instalaciones e identificar personas u objetos que puedan poner en riesgo la integridad de las personas. Existen técnicas antiterroristas, antinarcóticos, y de detección de armamento, las cuales se apoyan en herramientas tecnológicas a fin de ser menos invasivas.

En México, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), es el principal acceso aéreo al país por encontrarse en la capital y es el que cuenta con la mayor cantidad de tránsito de pasajeros diarios, lo que lo convierte en el más importante y el que requiere de mayor cuidado. Por ello, son varias las empresas privadas de seguridad que tienen presencia, como Eulen, GSI, SERVISEG; teniendo como un jugador reciente a IBN Industrias Militares.

Estas empresas se encargan de garantizar la protección y vigilancia de accesos y áreas donde existe movimiento de pasajeros, la aplicación de controles de seguridad en los puestos de vigilancia, las inspecciones vehiculares, la supervisión de los edificios, patrullajes perimetrales y de las plataformas, así como otras actividades que tienen como fin el brindar mayor seguridad a los usuarios. De acuerdo con la casa encuestadora TResearch, la mejor calificación considerando la identificación, el servicio, la imagen y la confianza, la tiene IBN con un promedio de 8.75.

En días recientes se publicó una licitación de 768 elementos para apoyar con la seguridad del aeropuerto. En el marco de la misma, las empresas que tienen ciertas capacidades con las que pueden llegar a cubrir el servicio, cuentan con los permisos de operación correspondientes, salarios competitivos y los niveles de rotación adecuados. Aunque siempre hay oportunidades de mejorar, especialmente cuando se establecen alianzas con las autoridades de gobierno. De hecho, el Servicio de Protección Federal, que encabeza Manuel Espino ha realizado la invitación para que las empresas de seguridad privada trabajen de manera conjunta con el gobierno federal.

La seguridad privada a nivel global se ha vuelto un coadyuvante del Estado para garantizar la paz, ya que son ojos que se suman en la vigilancia e información que se comparte para reducir el crimen, por su parte, las empresas pueden mejorar capacitación de sus elementos.

POR ARTURO ÁVILA ANAYA
PRESIDENTE IBN/B ANALITYCS Y EXPERTO EN SEGURIDAD NACIONAL POR HARVARD (NIS)
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