TRES EN RAYA

Nos lleva el tren

Literal y figurado. El gobierno federal plantea para el próximo año un presupuesto de egresos que destinará el 95.8% de todos los recursos de la Secretaría de Turismo

OPINIÓN

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Verónica Malo Guzmán / Tres en Raya / Opinión El Heraldo de México

Literal y figurado. El gobierno federal plantea para el próximo año un presupuesto de egresos que destinará el 95.8% de todos los recursos de la Secretaría de Turismo a terminar el juguete del inquilino de Palacio Nacional. 62 mil 942 millones de pesos se llevará el Tren Maya por ser, de acuerdo al gobierno federal, un proyecto estratégico. Pero dadas las apremiantes necesidades que tiene nuestro país en diversos rubros, esta asignación es más bien un gasto superfluo, ecocida e incomprensible.

Cuenta la leyenda que en tiempos de Porfirio Díaz, cuando se montaron las vías del tren en Oaxaca, intencionalmente se desvió su trazo para que las locomotoras pasaran cerca de los quereres del mandatario. Para odiar tanto al dictador, López Obrador se asemeja mucho a él; esto es, el Tren Maya pasará muy cerca de su rancho en el estado de Chiapas. Y con una inversión de 112 millones se rehabilitará la región de Pakal-Ná, cercana al rancho de “la Chingada”, con lo cual este último aumentará en plusvalía.

Para tener su tren a tiempo, es decir en el 2024, poco han importado los impactos en las áreas naturales protegidas, tampoco la pérdida de hábitat para especies en peligro de extinción como el jaguar o el quetzal. Quien dice “primero los pobres”, en este caso ni escucha ni ve los conflictos sociales que se tienen por la tenencia de la tierra. El 53% del trazo del Tren Maya pasa por terrenos ejidales.

Oídos insensibles a la pérdida de cenotes, áreas arqueológicas y bloqueos a los pasos de fauna. Y con las prisas se toman decisiones que desincentivan aún más las pocas ganas de viajar en el ferrocarril. Rogelio Jiménez Pons, titular de Fonatur anunció que siempre ya no habrá estación ni en la ciudad de Campeche ni en Mérida, para con ello “optimizar” los tiempos y recursos.

Olvidó decir los recursos de quien, pues ahora, quienes quieran ir a la ciudad blanca de Yucatán, tendrán que hacer un viaje extra de 60 kilómetros desde la estación más cercana. Mientras que para visitar Campeche, la estación cercana se encontrará en algún lugar de la periferia de la ciudad, pero todavía la verdad es que no se sabe bien dónde.

Si lo que querían era atraer un mayor número de turistas durante periodos más largos, generando una mayor derrama económica, con esta “austera” decisión, al quitar dos ciudades de impacto turístico, lograrán desincentivar el mismo. Es la ineptitud llevada al infinito.

El presupuesto del Tren Maya se fue casi al doble con respecto al del año pasado, mientras al INE le rebajarán un 10%. Pero eso no es todo. Sí se suma lo designado al Tren Maya, Dos Bocas, Santa Lucía, Sembrando Vida, subsidios a ninis, estamos hablando de 231 mil millones de pesos, mientras que el presupuesto al rubro de salud solo será de 192 mil millones el próximo año. Es perverso prodigar esa bestialidad de dinero en elefantes blancos y contaminantes en lugar de dedicarlo a la salud de los mexicanos.

Las cifras son apabullantes y no por el impacto positivo que puedan llegar a generar. Impresionan porque es dinero tirado a barriles sin fondo, a proyectos que no servirán y solo destruyen.

Todos aquellos que viven del turismo y se han visto azotados por casi dos años de pandemia, podrían utilizar el recurso del Tren Maya para impulsar sus negocios y poder mantener a sus empleados, pero López Obrador no se entera de las necesidades urgentes del país y prefiere continuar con la construcción de su capricho.

¡Nos lleva el tren!

POR VERÓNICA MALO
VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM

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