COLUMNA INVITADA

El interés detrás del diálogo económico de alto nivel

El día de ayer se celebró en Washington, D. C., la reactivación del Diálogo Económico de Alto Nivel entre México y Estados Unidos (DEAN)

OPINIÓN

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Farid Hannan Goyri / Columna invitada / Opinión El Heraldo de México

El día de ayer se celebró en Washington, D. C., la reactivación del Diálogo Económico de Alto Nivel entre México y Estados Unidos (DEAN). Este mecanismo enmarca la visión estratégica de ambas naciones hacia el futuro, la cual se construye sobre cuatro pilares. En términos generales, los temas de estos cimientos son cadenas de suministro e infraestructura fronteriza, cooperación internacional para el desarrollo, ciberseguridad y educación. Ahora bien, ¿cuál es el interés ulterior de ambos gobiernos detrás del DEAN? Las personas.

La conversación que sostuvieron el secretario Ebrard, la secretaria Clouthier, el subsecretario Yorio y el embajador Moctezuma este jueves en la Casa Blanca no giró alrededor del crecimiento económico. El DEAN va mucho más allá de la intención por aumentar los flujos comerciales o de inversión binacionales. Lo que busca, de fondo, es que estos flujos y montos se traduzcan en mejores niveles de calidad de vida para todas y todos.

Fortalecer las cadenas de suministro, tanto nuevas como existentes, no solo es inversión extranjera directa o mayor producción, significa más y mejores empleos con salarios dignos. El mejorar la infraestructura fronteriza implica menores tiempos y costos de traslado, lo cual impacta en el precio de los bienes y servicios, haciéndolos más accesibles. Los programas de apoyo en el sur de México y el norte de Centroamérica están enfocados en que el apoyo llegue de manera directa a las personas, sin intermediarios, para que la decisión de emigrar sea voluntaria. Mitigar los riesgos cibernéticos hace de nuestra sociedad, que ahora depende en gran medida de las tecnologías de información, más segura. Asimismo, una población que cuente con las habilidades necesarias para los trabajos del futuro brindará a la región mayor certidumbre ante la cuarta revolución tecnológica y sus posibles impactos adversos.

Sobre este último tema, destaca que los esfuerzos de ambos gobiernos se enfocarán principalmente en las poblaciones vulnerables, como mujeres, juventudes, indígenas y la comunidad LGBTQ+. Tanto México como EE. UU. coinciden en que el crecimiento económico debe de ser inclusivo y no dejar a nadie atrás. La pandemia exacerbó las desigualdades y que ambos gobiernos reconozcan que esta población en específico debe de ser priorizada es un logro vanguardista. Este último tema refleja también la interdependencia de los pilares. Para relocalizar industrias de otras regiones en el mundo a la nuestra es vital contar con fuerza laboral capacitada.

Por otro lado, el hecho de que el diálogo esté copresidido por tres secretarios de Estado, del lado mexicano, y que la delegación estadounidense haya estado presidida por la vicepresidenta Harris es, además de un fuerte símbolo político, una manera eficiente para que las burocracias de ambos países entreguen resultados concretos en tiempos determinados. Adicionalmente, sirve también como la mejor plataforma posible para elevar los temas que a cada país le interesa al más alto nivel. En este espacio, pocas veces visto, el canciller Ebrard enfatizó que el diálogo supera los problemas incómodos del día a día en la relación bilateral. El relanzamiento del DEAN significa que ambos países han acordado hacia a dónde va México y EE. UU. como región y, en ese acuerdo, las personas son el centro.

POR FARID HANNAN GOYRI

DIRECTOR DE ASUNTOS ECONÓMICOS DE LA SRE

MAAZ