UN MONTÓN DE PLATA

El estado paternalista de AMLO

La actual administración ha decidido dedicar el dinero de nuestros impuestos a ayudar a la gente que el gobierno etiqueta como vulnerable

OPINIÓN

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Carlos Mota / Un montón de Plata / Opinión El Heraldo de México

El paquete económico 2022 que entregó el secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, es un gran documento para analizar la consolidación del estado paternalista del presidente Andrés Manuel López Obrador. La cifra que lo confirma es elevada: un billón 477 mil millones de pesos para gasto social directo. El electorado eligió eso: que los apapachen.

El estado paternalista de AMLO ha decidido dedicar el dinero de nuestros impuestos a ayudar a la gente que el gobierno etiqueta como vulnerable. ¿Es eso plausible? Depende de la naturaleza de la vulnerabilidad y de la responsabilidad o irresponsabilidad del individuo subsidiado.

En el caso de los adultos mayores, resulta noble que el Estado auxilie con una pensión; no obstante, no puede olvidarse que durante la vida laboral del individuo debió existir ahorro y previsión. Para los adultos mayores AMLO propone gastar 238 mil millones de pesos. Esto equivale a tres veces el presupuesto planteado para la construcción del aeropuerto de Santa Lucía. No obstante, el aeropuerto se construye una sola vez, mientras que la pensión para los adultos mayores, así tres veces mayor, es un gasto recurrente cada año. Y cada año crecerá.

De hecho, todo el presupuesto de subvenciones de AMLO está planteado para crecer casi 13 por ciento en 2022 respecto de este año.

¿A quién debe dedicar dinero un estado? ¿Debe dar más dinero a emprendimientos que generen empleos, a ciencia para crear nuevas industrias, o a infraestructura para que florezcan comunidades?

Es muy claro que AMLO y buena parte de sus seguidores han decidido que la subvención directa a la gente es el camino correcto. Por eso el dinero para adultos mayores es tan elevado, y de ahí que en el presupuesto se privilegie con 82 mil millones de pesos el programa de becas; con 29 mil millones al programa Sembrando Vida y con 14 mil millones de pesos el programa Producción para el Bienestar. Subsidios para todos.

Es facultad de un gobierno elegir en qué gasta. Para eso vota la gente. No obstante, la consolidación del estado paternalista que dedica tanto recurso a subvenciones sociales debería generar una pregunta en los mexicanos: ¿qué tanto estamos garantizándonos, con esa priorización, nuestra viabilidad competitiva como país hacia el futuro?

Los subsidios sin responsabilidad individual y sin que la sociedad asuma riesgos son barriles sin fondo.

Ojalá el gobierno y los electores sepan poner los frenos necesarios a ese gasto y reorientar dinero, también necesario, a proyectos que multipliquen oportunidades hacia el futuro. Porque no hay dinero que alcance para subsidiar eternamente a todos.

SAMUEL GARCÍA

Cada día suma adeptos el gobernador entrante de Nuevo León. Sobre todo, en empresarios. Tiene una fenomenal visión de integración de su estado con los estados del sur de Estados Unidos, señalan.

POR CARLOS MOTA
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