COLUMNA INVITADA

El congreso de la CDMX: una reflexión final

El Legislativo local puede recuperar los equilibrios, pero eso dependerá de que la oposición se mantenga unida

OPINIÓN

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Guillermo Lerdo de Tejada / Columna Editorial / Opinión El Heraldo de México

Hace tres años, en septiembre de 2018, entró en vigor la primera Constitución de la Ciudad de México y se inauguraron los trabajos de nuestro primer Congreso local. Estos cambios, se supone, le darían a nuestra capital mayor independencia para gobernarnos libremente, incrementarían el pluralismo y revitalizarían nuestra democracia. Nada de esto ocurrió y lo sé porque, hasta ayer, tuve el honor de servir como diputado independiente.

Durante esta primera Legislatura (2018–2021), Morena tuvo mayoría absoluta; si sumamos los votos de sus partidos satélite, su fuerza era aplastante. Y sí, es cierto que esa mayoría fue electa democráticamente; pero también es cierto que los partidos lopezobradoristas abusaron del poder que la ciudadanía les confió y lo ejercieron no solo de forma arbitraria, sino con poco profesionalismo. Se dio una patética mezcla entre subordinación e incapacidad entre muchos de mis compañeros diputados que cobraron por sólo levantar la mano una y otra vez.

Por tres años, ensoberbecidos, en la inmensa mayoría de los casos se negaron al debate o a razonar siquiera sus votos.  En cambio, se dedicaron a validar cualquier exigencia que se les dictara desde las oficinas del Antiguo Palacio del Ayuntamiento. Peor aún, en muchas ocasiones torcieron los procedimientos legales y la misma Constitución con tal de imponer la voluntad oficial: leyes, reformas y nombramientos unilaterales.

Las prácticas autoritarias que el lopezobradorismo criticó durante años desde la oposición, cuando llegó al poder las replicó y acentuó. Peor aún, la Jefatura de Gobierno decidió entregar su independencia al Gobierno Federal, regresando a un modelo de regencia. Por eso, como nunca, se necesitaban legisladores que hicieran valer la soberanía del Congreso como un poder autónomo que fuera contrapeso al ejecutivo. Al contrario, el oficialismo convirtió al Legislativo en una simple ventanilla de trámites al servicio del gobierno.

Desde la oposición, junto con varios de mis compañeras y compañeros diputados nos propusimos dar la batalla: señalamos errores, pero también propusimos alternativas; impulsamos propuestas en beneficio de la Ciudad; nos esforzamos por darle voz a la población que no se sentía representada por el lopezobradorismo. Sin embargo, y lo digo con tristeza, los números simplemente no nos alcanzaban para superar la ceguera de la súper mayoría oficialista. En la mayoría de los casos, ni siquiera se dignaron a escuchar. En suma, buena parte de los diputados no hicieron su trabajo.

Afortunadamente, el 6 de junio pasado, la ciudadanía decidió, con su voto, cambiar la realidad política de nuestra Ciudad. Hoy inicia la segunda Legislatura del Congreso en el que, si bien Morena sigue siendo la primera fuerza, los bloques oficialista y opositor están prácticamente empatados en votos –además de que la mayoría de las alcaldías serán gobernadas ahora por partidos de oposición.

El Congreso puede recuperar los equilibrios democráticos y plurales, pero eso dependerá de que las oposiciones se mantengan unidas y de que tengan la voluntad de ser un verdadero contrapeso. No será fácil. Hace apenas dos días todo el país vio como alcaldes y diputados electos de oposición fueron agredidos con violencia por la policía capitalina. El gobierno buscará seducir a las oposiciones para cooptarlas, y cuando no pueda intentará intimidarlas para doblarlas. Una clave para resistir será mantener informada permanentemente a la ciudadanía, para mantener –e incrementar– el apoyo popular al bloque opositor.

Aprovecho estas líneas para reconocer a mis colegas de la oposición, esos que sí trabajaron, en la I Legislatura. Les reconozco su dignidad y valentía para, desde la minoría, plantarle cara al poder y para no claudicar ante la apatía del resto de diputados. A quienes hoy inician la II Legislatura, les deseo éxito. Millones de ciudadanos tienen sus esperanzas puestas en ustedes.

Ha sido un gran privilegio servirle a la Ciudad.

POR GUILLERMO LERDO DE TEJADA SERVITJE
DIPUTADO CIUDADANO EN EL CONGRESO DE LA CIUDAD DE MÉXICO
@GUILLERMOLERDO

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