COLUMNA INVITADA

¿Qué pensará hoy Enrique Semo?

Cuando se puso a contar intelectuales que lo apoyan, la primera vez, el presidente mencionó diez, pero en la segunda ocasión, se le olvidó alguno

OPINIÓN

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Fernando Herrera / Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

Cuando se puso a contar intelectuales que lo apoyan, la primera vez, el presidente mencionó diez, pero en la segunda ocasión, se le olvidó alguno. La verdad es que de esa decena, la comunidad intelectual del país sólo reconocería méritos a dos: al estruendoso Lorenzo Meyer, quien llamó animales a los que no fueron a votar a la consulta patito, y al silencioso Enrique Semo, utilizado como florero del régimen.

Hasta hace relativamente poco, antes de que el poder presidencial lo pusiera a su diestra, Meyer mantenía un pensamiento crítico, independiente e informado. Su libro “Nuestra tragedia persistente, la democracia autoritaria en México”  -publicado en agosto de 2013- contiene afirmaciones que seguirían siendo válidas si donde dice PRI ponemos Andrés Manuel López Obrador, pero eso ya no lo quiere ver. Ahora es un corifeo y activista de la fe lopezobradorista.

Enrique Semo, en cambio, ha sido más discreto y menos indigno. Hasta el momento se ha abstenido de quemar incienso al presidente. Cierto que ha ido a los programas propagandísticos del gobierno, pero se ha visto mesurado. Aunque el presidente lo ha citado cuatro o cinco veces en el montaje mañanero y él ha prestado su figura para adornar eventos oficiales, no es un activista declarado. Por eso llama la atención.

¿Qué piensa realmente Enrique Semo del actual gobierno? No se sabe. Lo que sí es conocido es qué pensaba allá por el 2003, cuando publicó el primer volumen de “La Búsqueda, la izquierda mexicana en los albores del siglo XXI”. En aquellos años escribía que el neopopulismo no era una opción para México.

“El neopopulismo, escribía, es la pesada herencia de seis décadas de dominio priista… es un estilo de hacer política que se nutre del clientelismo, el corporativismo y la corrupción endémica. Es un estilo en el cual el discurso socialmente radical sirve de mampara a una práctica que resguarda los intereses dominantes y reprime todas las formas de organización de la sociedad civil”.

No se requiere contar con una memoria privilegiada para documentar que esa es, precisamente, la condición primaria del gobierno actual. Basta mencionar que ahora la “mafia del poder” ocupa el puesto de “asesores del presidente” y que, como acaba de demostrar el INEGI, el gobierno le quitó dinero a los pobres y se lo dio a los ricos.

“En el populismo, escribía Semo, la relación entre dirigentes y dirigidos, gobernantes y ciudadanos, es dominada por las figuras del presidente todopoderoso, el caudillo y el cacique. En momentos de crisis, este lazo entre dirigentes y dirigidos se fortalece y puede ser particularmente intenso. El populismo es en general un movimiento masivo, pero siempre antidemocrático”. ¿Les suena parecido al México del 2021?

“Su visión del cambio, apuntaba, excluye la formación de un partido capaz de concebir principios éticos, planes y estrategias de mediano y largo plazos, para hacerlo dependiente exclusivamente de las decisiones del líder o las facciones que lo controlan”. ¡Qué tal! ¿Seguirá pensando lo mismo o ya se le olvidó?

POR FERNANDO HERRERA ÁVILA
VOCERO DEL PAN
@FHERRERAAVILA

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