COLUMNA INVITADA

El gran miedo de AMLO

De aquí a diciembre del 2023, el Presidente López Obrador tiene una sola disputa pendiente.  Las demás, todas las ha ganado con amplio margen

OPINIÓN

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Martha Gutiérrez / Columna Invitada / Opinión El Heraldo de México

De aquí a diciembre del 2023, el Presidente López Obrador tiene una sola disputa pendiente.  Las demás, todas las ha ganado con amplio margen demostrando que tantos años de estar en campaña, recorriendo este país lo han hecho el político con más conocimiento principalmente del modelo y sistema político que rige.

Hizo lo que ningún otro político. Puebleó y conoció el temperamento, y encontró la fórmula para darle la vuelta a las elites que pensaban que con sus organizadas estructuras, nadie podría arrebatarles el poder. Justamente es en lo que consiste su fórmula que en la médula ha desorganizado al país, políticos, empresarios, industria y partidos políticos.

Para quien todavía duda de que el PRIAN existió, debería revisar las elecciones del 2000, 2006 y 2012, en la que hubieron acuerdos entre esos partidos para vencer a la izquierda. Para el 2018 fue evidente que si no repetían la fórmula del debilitamiento de uno de sus candidatos como en el 2006 con Roberto Madrazo y en el 2012 con Josefina Vázquez, no lograrían los números suficientes para derrotar a Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo Ricardo Anaya y su obstinada ceguera (que a diario confirma con sus tristes ocurrencias) catapultó de los entre 16-18 millones de votos con los que contaba Andrés Manuel López Obrador a los 30 que finalmente obtuvo, y dividió el voto con José Antonio Meade.

Esta lógica es de una relevancia profunda, precisamente por lo que sucedió en la pasada consulta popular, la elección intermedia y la CDMX, que en conjunto proporciona conclusiones inmejorables. López Obrador mostró sin desgastarse, que 7 millones de personas se organizaron sin mayor problema, sin dinero, organización, campañas ni estructuras. Así, fácilmente tiene un mínimo que además se acerca mucho a la movilización más alta del PRI o el PAN, cada uno por su lado.

Entonces, la parte estructural y de movilización está completamente resuelta y sólo se dedicará a pulirla en los 6 estados que tienen elecciones el próximo año, para dejarla funcionando plenamente para la revocación de mandato. Lo único que le ha provocado un daño irreparable es la clase media, que ya demostró que sí tiene el poder y la capacidad de modificar la inercia de campaña y por ende los resultados electorales. 

En la CDMX lo sorprendió al ser humillado en 9 alcaldías, rechazando a sus candidatos, sus programas, su discurso y sobre todo evidenciando lo vacío de sus compromisos, además de perder zonas populares, y en zonas residenciales diferencias hasta de 9 a 1.  Además, un escenario que se replicó en todas las zonas metropolitanas del país, creando una especie de conflicto de clases que la oposición simplemente no ha entendido y mucho menos capitalizado.

Por ello, aunque no se hace público, el gran miedo de Andrés Manuel es que la clase media se organice, convenza a los partidos de unirse realmente e insistan en que se cambien las dirigencias de los partidos, que por su contubernio, responsabilidad del ejercicio en el poder, intereses particulares profundos y miopía, no permiten que esto ocurra.

Curiosamente, en ésta combinación también hay figuras que han aumentado su incidencia y poder, porque la clase media las respeta, admira, y los escucha, vaya hasta pudieran ser capaces de unirlos.

Por ello se auto destapó Enrique de la Madrid, pensando que él puede lograr ese hito, o los sueños de José Murat de impulsar a su hijo, o de Alfredo del Mazo. Incluso los balbuceos de Claudio X González. Tampoco son ajenas a esta lógica las ganas de Juan Ramon de la Fuente o la insistencia de Marcelo Ebrard, que pretende le crean que tiene la fuerza que Claudia Sheinbaum carece, y que con él ganarían "caminando".  Justo por ello, hoy la mayor discusión invisible en Morena es cómo abordar a la clase media, porque saben que organizada si le compite a AMLO, y al parecer, es lo único que les falta para amarrar el 2024.

A partir de hoy, actores que antes estaban olvidados ó que querían enterrar, resurgen en importancia e incidencia. ¿Queda alguna duda de porque Andrés Manuel López Obrador insiste en golpear a Harvard y a todos quienes estudiaron en el extranjero?

El mejor ejemplo de los actores que tendrán un resurgimiento esencial será el de José Antonio Meade, por la potencia que muestra cada vez que se dirige hacia ese segmento de la población (al que el Presidente ataca con insistencia) y que él le levante la mano a alguno de los aspirantes será fundamental en la ruta electoral.

Y nos es pregunta.

POR MARTHA GUTIÉRREZ
ANALISTA EN COMUNICACIÓN POLÍTICA
@MARTHAGTZ

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