COLUMNA INVITADA

El boicot de gas

El mercado en CDMX y otras entidades, está controlado por las gaseras, con prácticas corporativas, diría que hasta delincuenciales

OPINIÓN

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Onel Ortiz Fragoso / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

—¿En cuánto el tanque de 20?
—570, jefe.
—Es mucho, el precio por kilo es de 23 pesos.
— Si no lo quiere, cómpreselo al pinche AMLO.

Así fue más o menos mi diálogo con el señor del gas la semana pasada; yo en pijama, él con su overol azul y su llave perico en la mano, después de que el Diario Oficial de la Federación publicara las tarifas de regulación del gas LP. En mi colonia, el camión repartidor pasa martes, jueves y sábados, entre las 9:00 y 10:00. Pero desde la publicación de las tarifas los camiones desaparecieron. Dicen que hay boicot. Si esto es verdad, la crisis estallará en una o dos semanas cuando los cilindros de 20 y 30 kg se acaben.

El gas es un combustible de primera necesidad para miles de hogares. Las instalaciones de gas natural avanzan lentamente, por lo que el gas licuado se utiliza para todo. En los últimos cinco años, y para ser específico en el último año, el precio del gas LP aumentó indiscriminadamente. Mucho más que otros productos de primera necesidad, incluida la gasolina. Al aumento hay que agregar el mal servicio: camiones chatarra; cilindros en mal estado o medio vacíos.

El mercado del gas licuado, al menos en la CDMX y otras entidades, está controlado por las gaseras, con prácticas corporativas, diría que hasta delincuenciales. No hablo de un repartidor que no quiera llevarse un cilindro de otra compañía o de pleitos a golpes entre repartidores, sino de sabotaje a los equipos e instalaciones de las nuevas empresas que intentan entrar al mercado, corrupción a las autoridades y hasta asesinatos. Hablamos de un mercado millonario controlado por algunas empresas que operan en la impunidad.

El gobierno no puede ni debe fallar. Su intervención en este tema era necesario, porque este mercado está alterado por el monopolio gasero. Era impostergable. La decisión del gobierno de AMLO de fijar precios y crear Gas Bienestar fueron correctas. Hubiera sido preferible que los camiones de Gas Bienestar comenzaran a funcionar, ganar territorio, antes de establecer precios máximos, pero el decreto ya se publicó y las empresas reaccionaron.

Se avecina una situación inédita. Las gaseras presionarán. Probablemente no darán servicio, inducirán el desabasto para generar inconformidad y, con esto, una presión social al gobierno capitalino y federal.

Las autoridades tienen que actuar con responsabilidad, ejercer sus atribuciones y si es necesario requisar el servicio, para garantizar el abasto. Como ciudadanos hay que aguantar, tener paciencia y no permitir abusos. Eso pienso, ¿usted qué opina?

ONEL ORTIZ FRAGOSO

ANALISTA POLÍTICO Y ASESOR PARLAMENTARIO

@ONELORTIZ

MAAZ