ROMPEOLAS

Venezuela: reconversión, otra vez

El dinero vale tan poco y la escalada de precios es tal que para pagar un simple pasaje de autobús había que hacerlo con fajos de billetes, el efectivo que circula es insuficiente

OPINIÓN

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Alejandra Martínez / Rompeolas / Opinión El Heraldo de México

Otro “logro” de Nicolás Maduro. Venezuela se enfrenta a su tercera reconversión bajo la era chavista, debido a la terrible hiperinflación que sufre la nación sudamericana, una prueba más de la severa crisis económica por la que atraviesa.

Por su puesto, el régimen busca matizar la depreciación del valor de su moneda; primero fue el bolívar fuerte (2008), luego el bolívar soberano (2018), ahora será el bolívar digital (2021).

En los hechos, se quitarán seis ceros a la moneda venezolana; es decir, cualquier cantidad que esté en alguna institución bancaria será dividida entre un millón. De hecho, desde 2008 se han eliminado 14 ceros al bolívar…

Ahora se llamará digital, porque el gobierno de Maduro busca a toda costa digitalizar las transacciones monetarias. La inflación es tan grave que con el actual bolívar soberano cualquier acto de compra-venta de productos o servicios, en efectivo, es una batalla. 

El dinero vale tan poco y la escalada de precios es tal que para pagar un simple pasaje de autobús había que hacerlo con fajos de billetes, el efectivo que circula es insuficiente. Por ello, en enero pasado el gobierno solicitó a los transportistas recibir pagos electrónicos, pero esa migración ha ido a paso de tortuga.

La crisis de efectivo es brutal. A principios de año, para pagar un kilo de arroz era necesario usar 40 billetes de 50 mil bolívares; por ello, hace apenas 5 meses había salido a la circulación un billete de 1 millón de bolívares. 

Según medios locales, un 80% del dinero físico en el país se usa para pagar los pasajes de camión; ante la necesidad, la gente optó por el dólar como un salvavidas y rápidamente se convirtió en la moneda “de facto”.

Venezuela tuvo en 2020 una inflación acumulada de 2,959.8 por ciento, la de 2019 fue mucho peor, 9,585.5 por ciento.

Para los expertos, la medida anunciada para la moneda nacional es urgente ante la falta de billetes para satisfacer las transacciones diarias, pero de poco servirá si no se atienden las consecuencias de la hiperinflación.

Y es que el país sudamericano está sumido en una profunda crisis económica a la que no se le ve fin, suma ocho años de recesión, los servicios básicos como agua y electricidad están colapsados; la gasolina escasea.

En ese contexto, se espera que México sea sede de diálogos entre el régimen chavista y la oposición; la fecha prevista sería el 13 de agosto. El gobierno Madurista condiciona su participación a que Estados Unidos retire sanciones en su contra. Por su parte, Juan Guaidó, reconocido como presidente encargado por más de 50 naciones, exige un cronograma electoral para renovar la Presidencia.

En 2019 ya hubo un diálogo, en Barbados, y no hubo avances; de hecho, la cacería de allegados a Guaidó se agudizó. En esta ocasión parece que será más de lo mismo.

La salida a la crisis venezolana está aún muy lejos.

POR ALEJANDRA MARTÍNEZ
ALEJANDRA.MARTINEZ@ELHERALDODEMEXICO.COM
@ALEJANDRAMTZ_87

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