TRES EN RAYA

Aunque rime: el gas, un error más

Menos de una semana fue lo que necesitó la 4T para crear un enorme problema donde no lo había. Nadie niega el alza en el precio de gas, pero su forma de “arreglar” el asunto ha resultado en un retorno al fallido esquema de control de precios

OPINIÓN

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Verónica Malo Guzmán / Tres en Raya / Opinión El Heraldo de México

Menos de una semana fue lo que necesitó la 4T para crear un enorme problema donde no lo había. Nadie niega el alza en el precio de gas, pero su forma de “arreglar” el asunto ha resultado en un retorno al fallido esquema de control de precios, en huelgas, desabasto, enojo generalizado, incertidumbre y hasta en una velada amenaza de expropiación.

Ya se había anunciado antes la pretendida idea del Gas Bienestar, copia calca del programa venezolano que tiene hoy sumidos en la escasez a quienes pensaron que el gobierno podía hacerse responsable de llevar gas de forma económica y constante a los hogares de esa nación.

La propuesta es iniciarlo en la CDMX y continuarlo en el resto del país, usando para ello a los miembros de la Guardia Nacional. Una burla más a la misión de estas fuerzas del orden para convertirlos en algo que no son.

El discurso de la ‘autosuficiencia energética’ no funciona. Dependemos del gas LP importado, que han crecido un 5.6% tan solo de enero a junio de este año; la producción local cayó a 91,000 barriles diarios. La extracción del gas en nuestro país es cara y cada día se da en menor cantidad, mientras que el importado —por el precio del mismo gas y la paridad cambiaria— aumenta su valor.

Si prospera esta disparatada idea, ya podemos imaginar también la cantidad de repartidores que perderán su empleo. Otro impacto que de seguro no han medido en la 4T.

Las cifras anteriores permiten vislumbrar que no todo se trata del afán capitalista de los gaseros; hay importantes fuerzas de mercado en juego. Ahí donde el control de precios, al ser algo artificial, solo vulnerará más a quien más necesitan el caso, pues se iniciará un mercado negro del mismo.

De seguir con la venezolana propuesta, alguien tendrá que absorber los costos. Y si bien es muy fácil decir que el gobierno “subsidia” el gas, la realidad es que ese subsidio solo puede provenir de los impuestos o de más endeudamiento, lo que en síntesis significa que lo pagan los contribuyentes cautivos.

Las diversas propuestas del gobierno de la 4T respecto al gas LP son un clarísimo ejemplo de un negocio mal pensado, mal planeado y peor ejecutado en cuestión de días. Sin embargo, aun con los problemas sufridos desde su concepción, todo indica que se piensa continuar con la propuesta.

A lo anterior, los avisos en contra de los gaseros vislumbran un panorama sombrío, el utilizar a la Guardia Nacional tanto para repartir el gas, como para “detener” a quien lo venda sin cumplir con el “control de precios”.

No solo eso, esboza crear con premeditación las condiciones para posibles expropiaciones, lo que hundiría más a México en temas de competencia, abasto para la población, y otros costos de corto y largo alcance. Con el agravante de que esta posibilidad no podría subsanar la necesidad y realidad de que la mayor parte del gas LP se compra en el extranjero.

¿Qué hará el gobierno mexicano ante esa dependencia? ¿Demandar a empresas por no venderle gas? ¿Comprar al precio que sea?

Pues eso, un mal negocio que apenas esboza los efectos contraproducentes. Y es que todo lo que este régimen pretende mejorar, resulta lo contrario. Altos costos que en Palacio se transforman como de costumbre en “otros datos”.

POR VERÓNICA MALO
VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM

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