MALOS MODOS

Un día bajo la 4T

Trato de bañarme. Se acabó el gas. Como no aguanto el agua fría, bajo a calentar una olla con la estufa eléctrica que compré con un gran sentido de la anticipación, cuando empezaba el desabasto

OPINIÓN

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Julio Patán / Malos Modos / Opinión El Heraldo de México

Me levanto de buenas. Es sábado. No hay prisas.

Trato de bañarme. Se acabó el gas. Como no aguanto el agua fría, bajo a calentar una olla con la estufa eléctrica que compré con un gran sentido de la anticipación, cuando empezaba el desabasto. No sirve de nada: no hay luz. Parece que se quemó un pastizal en Chipre y el neoliberalismo, explica el licenciado Bartlett, confirma el presidente y aplauden tres caricaturistas, nos dejó un tiradero, así que apagón. Un historiador que suele aparecer borracho en los videos dice que somos unos mamones, que antes también había escasez y no nos dábamos cuenta porque era en los barrios pobres, pero todos sabemos que no tiene mucha experiencia con las regaderas.

Le hablo a R para ver si me puedo bañar en su casa. Me dice que claro, y que tiene un proveedor que te cobra el doble por litro —que es como cuatro veces el precio que pagan los noruegos—, pero te lleva los cilindros, muy discretamente, a tu casa, el día que quieras. Que me da su número. Lo que pasa es que no trabajan hasta el lunes, aclara. También dice que igual y llegan antes los de Gas Bienestar, y pega una carcajada. Me invita: “Quédate a comer”.

Le digo que va y que llevo un Siete Leguas, pero que tengo que llegar con mi hijo, que está conmigo. Me pregunta si ya está vacunado, porque va a haber varios adolescentes invitados por el suyo. Le digo que no, porque el presidente sabe que el virus ve el acta de nacimiento antes de contagiar a alguien y, puesto que es menor, decidió no inmunizarlo, para ahorrar Me contesta que tiene cubrebocas N-95. Que con eso puede convivir, y que a la hora de la comida le pone una mesita aparte, porque ni modo de que se coma la sopa con cubrebocas y un popote. Le contesto que ya no hay popotes, porque en la 4T las tortugas se mueren por incendios en las plataformas petroleras, pero no por plásticos de un solo uso.

Paro a comprar el Siete Leguas. Descubro que subió, y mucho, de precio. Pero no es culpa de Siete Leguas. Todo subió de precio: la 4T logró disparar la inflación y, al mismo tiempo, terminar con el crecimiento económico. Pago. En tequila no se regatea. De nuevo en el coche, reflexiono hipócritamente: “Voy a beber. ¿Dejo el carro estacionado en Coyoacán para buscarlo mañana y me regreso en Uber, o me obligo a no chupar después de las seis y regreso manejando?” En ese momento, un bache destroza la llanta y termina con la falsa disyuntiva. Pienso que por una vez las mañaneras dijeron algo cierto: lo de los baches es terrible.

Caminamos los últimos 200 metros. Cuando voy a tocar el timbre, veo un papel pegado: “Pato: se fue la luz”. Parece que hubo una sobredemanda en Milwaukee. Golpeo la puerta con la botella, muy cuidadoso. Imagínense que se rompe y justo empieza el desabasto. Ahí sí, a la resistencia civil pacífica.

POR JULIO PATÁN
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@JULIOPATAN09

MAAZ