DESDE AFUERA

México - EEUU: Pese a todo

Un reciente reporte de la Fundación Estados Unidos-México resaltó que potencialmente hay enormes oportunidades para aquellos dispuestos a ajustarse al tratado comercial México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC)

OPINIÓN

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José Carreño Figueras / Desde Afuera / Opinión El Heraldo de México

Un reciente reporte de la Fundación Estados Unidos-México resaltó que potencialmente hay enormes oportunidades para aquellos dispuestos a ajustarse al tratado comercial México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) y a "navegar las regulaciones mexicanas en tiempos de incertidumbre doméstica".

En el contexto de inestabilidad y cambios globales, "las reglas claras y la certeza a largo plazo del T-MEC crean oportunidades significativas para el comercio y la inversión en América del Norte, pero también, gracias a la red de libre comercio modernizada de México, con Europa, Asia y América Latina". 

En buena medida, subraya la vinculación entre los dos países, una que también señalan críticos estadounidenses de las políticas energéticas del gobierno mexicano.

Se esté de acuerdo o no con el presidente Andrés Manuel López Obrador, ese principio de realismo puede reconocerse en su idea de proponer nuevos términos para la relación, mientras resaltó la importancia de la conexión económica, pero la consideración de que "no nos vamos a poner con Sansón a las patadas".

Se trata de buscar las coincidencias en un vínculo determinado irremediablemente por la cercanía física, que determina actitudes de ambas partes y establece reglas de convivencia, escritas y tácitas.

La vecindad ha dejado cicatrices, cuando no heridas abiertas, en la cultura y el ethos de los mexicanos, pero también beneficios económicos.

Estratégicamente, la realidad señala que sería virtualmente imposible que un ataque contra Estados Unidos dejara de tener impacto en México: hay unos 11 millones de mexicanos residentes en el país vecino, fuente de las cada vez más importantes remesas, y tal vez unos 30 millones de mexicoestadounidenses, muchos de ellos con familia en nuestro país. La migración crea problemas, pero también es un lazo que obliga.

Oficialmente hay cerca de un millón de residentes estadounidenses en México, aunque extraoficialmente se habla de casi tres millones, y que son de lejos la mayor población de expatriados estadounidenses en el mundo. 

Los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, en Nueva York y Washington, dejaron mexicanos muertos, como ejemplo de otros problemas: en tiempos de peligro de guerra nuclear, muchas de las grandes bases militares estadounidenses se encuentran cerca o relativamente próximas a la frontera y no habría forma de detener a la radiación en la línea divisoria.

Hay también temores de atentados o ataques bioquímicos, que a querer o no, tendrían impacto en México. 

El actual cierre de frontera al tránsito de personas, tan irritante y debido a la pandemia de COVID-19, es también y contradictoriamente una señal de la interrelación social entre los dos países.

Al margen de simpatías, la visión de México está irremediablemente orientada hacia el norte, sea como fuente de bonanza o de peligros.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS.
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM 
@CARRENOJOSE1

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