UN MONTÓN DE PLATA

Rappi, el reto de no fracasar

El crecimiento desbordado, sin controlar adecuadamente su operación, puede costarle muy caro a la empresa

OPINIÓN

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Carlos Mota / Un montón de Plata / Opinión El Heraldo de México

He sido muy escéptico para utilizar los servicios de Rappi, Uber Eats y Didi Food.

La primera vez que lo hice, con Rappi, hace dos años, me pareció carísimo, así que nunca regresé, hasta el domingo pasado. Pero ahora la experiencia fue peor. Ordené un par de platillos para comer en casa. En un primer intento la orden fue cancelada por el restaurante. Al llamar directo me dijeron que no tenían pescado y pidieron que ordenara algo más. Así lo hice.

Pero el segundo pedido empezó a eternizarse. La promesa de Rappi fue que entregaría en máximo 50 minutos. No obstante, el estatus de la orden aparecía largamente “en preparación”.

Al acumular casi dos horas llamé al restaurante, en donde indicaron que por más de una hora la comida ya estaba fría porque ningún repartidor de la aplicación la había recogido. Recomendaron cancelar la operación.

Cancelé la orden. Tras ello, aparecieron en mi celular mensajes automáticos de Rappi pidiendo disculpas porque les estaba costando trabajo hallar repartidores, y prometiendo un reembolso a mi tarjeta bancaria. Esto me sorprendió, porque no tengo ninguna tarjeta bancaria registrada (y tras esta mala experiencia, no registraré ninguna).

Rappi, que en México dirige Alejandro Solís, padece el síndrome de la operación dislocada y el crecimiento descontrolado, y corre el riesgo de desbordarse hasta llegar a un posible fracaso.

Fundada originalmente en Colombia por Simón Borrero, Sebastián Mejía y Felipe Villamarín, esta compañía ahora se extiende a razón de una nueva ciudad mexicana cada semana (ya acumula 45), y promete llevar todo tipo de productos provenientes de licorerías, farmacias, restaurantes, así como tiendas de libros y ropa.

La empresa dice que crea empleos en donde aterriza. En Monclova, a donde llegó la semana pasada, estimó generar 300 plazas y contar con 50 aliados en sus primeros 30 días.

La pretensión de Rappi de operar como banco en México (como lo hace en América Latina) no es una mala idea.

Pero el crecimiento desbordado, sin controlar adecuadamente su operación, puede costarle caro. De hecho, internet está inundado de anécdotas y experiencias adversas de esta empresa, desde entregas de productos que no correspondían a lo comprado, hasta entregas de alcohol a menores de edad (“Por violar derechos de usuarios Rappi podría asumir una multa de más de mil millones de pesos”: Asuntos Legales, 31/12/2020). Uf.

RAMÍREZ DE LA O

El secretario de Hacienda está a una semana de especificar qué significa para él “servir al pueblo de México”, cuando entregue el Paquete Económico 2022, el 8 de septiembre. AMLO adelantó que el presupuesto será “para las mayorías”.

POR CARLOS MOTA
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