COLUMNA INVITADA

México en ojos de Julio Verne

Pero de la amplia obra de Julio Verne, hay una que en particular me ha fascinado: Un drama en México, publicada en 1851. En esta corta novela, nos describe el recorrido dramático de unos mercaderes para vender barcos, desde Acapulco hasta la Ciudad de México

OPINIÓN

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Juan Luis González Alcántara / Columnista invitada / Opinión El Heraldo de México

Julio Verne a muchos nos proporcionó, desde nuestra infancia, la apertura a diversos mundos. Entre la “futurología” y “ciencia ficción” tensó y extendió los límites de la imaginación y la aventura.

Verne reconstruyó posibles realidades; algunas, con sus claras y evidentes diferencias narrativas, se cumplieron, como la llegada del hombre a la Luna. Sus historias son paralelismos que nos compelen, aun a la fecha, a seguir leyendo, releyendo para nunca dejar de ensoñar.

Pero de la amplia obra de Julio Verne, hay una que en particular me ha fascinado: Un drama en México, publicada en 1851. En esta corta novela, nos describe el recorrido dramático de unos mercaderes para vender barcos, desde Acapulco hasta la Ciudad de México.

Al hablar sobre México, Verne no recurrió a las especulaciones o a la fantasía, se basó en hechos reales. Iluminó su narración histórica con una descripción minuciosa del mosaico colorido de poblados, vegetación, paisajes y ruinas arqueológicas que los protagonistas observan en su trayecto.

El México de Verne, y así lo leo, no sólo es la odisea que permite el nacimiento de la marina mexicana, sino la descripción de nuestra nación, que siendo del ayer, aún la podemos ver hoy. Verne nos ayuda a redescubrir, México. Y nos debe ayudar a que otros lo descubran. ¡Imagínense poder recorrer y observar los paisajes que nos describe!

Es esta imaginativa lo que nos recuerda el papel relevante y trascedente que el turismo juega para nuestro país. No sólo como industria del ocio, o como detonador económico, sino como un engranaje indispensable para la conservación y preservación de nuestro legado natural e histórico.

La actividad turística debe ser interdisciplinaria y transversal. Y es justo en esta bifurcación donde el derecho debe desempeñar un papel fundamental. Nuestro sistema jurídico debe brindar al turismo no sólo reglas claras o un anclaje académico para su estudio, sino que debe coadyuvar para que sea compatible con la conservación de nuestro entorno.

La compatibilidad del turismo con la preservación histórica o ambiental ha sido objeto de regulaciones en diversas regiones del mundo. Por ejemplo, en ciudades como Roma, Venecia o Taormina, el turismo en masa se ha considerado como un factor de deterioro de la memoria histórica y natural. Para tratar de revertir la afectación, implementaron diversas medidas para restringir el aforo de sus visitantes. Y otros lugares, como Costa Rica, han buscado que la actividad turística sea compatible con la salvaguarda del medio ambiente.

El turismo es un motor fundamental de nuestra economía, pero también de divulgación de nuestra identidad. El turismo debe adaptarse, fomentarse, y consolidarse como una actividad social y ecológicamente responsable. México debe encontrar en el turismo un punto de partida para la mejora de nuestra economía, pero sobre todo como medio para la preservación del ecosistema y nuestra herencia cultural.

POR JUAN LUIS GONZÁLEZ ALCÁNTARA
MINISTRO DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN

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