TOUCHÉ

Lecciones de una Consulta fallida

Que sólo participaran siete de cada 100 ciudadanos en posibilidad de hacerlo es un claro rechazo al tramposo capricho presidencial

OPINIÓN

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Alejandro Cacho / Touché / Opinión El Heraldo de México

El estrepitoso fracaso de la Consulta Popular para juzgar a los expresidentes de México debe retumbar fuerte en Palacio Nacional y en las conciencias de los líderes de Morena que, por más que intentaron, nomás no pudieron. Es una lástima, porque el primer ejercicio de su tipo en la historia, terminó en un triste remedo.

Y como López Obrador nunca se equivoca, era de esperarse que se diga contento por los resultados, porque fue un buen inicio de este ejercicio de democracia participativa. Hay varias lecturas políticas del petardo y sólo la del presidente es positiva. El desempeño técnico del Instituto Nacional Electoral (INE) fue efectivo, serio y profesional, como siempre, pero es punto y aparte.

Comencemos. Más de 92 por ciento de los electores mexicanos le dijeron NO a López Obrador. Pero no se confundan, no fue una defensa a los expresidentes. Que sólo participaran siete de cada 100 ciudadanos en posibilidad de hacerlo es un claro rechazo al tramposo capricho presidencial de consultar lo que es su obligación por mandato constitucional: hacer cumplir la ley. 

Muchas y muy reconocidas voces dijeron desde el principio que la ley no se consulta, sólo se aplica. ¿Por qué no lo ha hecho? Si hay elementos para juzgar expresidentes, exsecretarios de Estado, exgobernadores, exlegisladores, o a quien sea, que se les juzgue y ya. Punto.

Otro mensaje es que, de los 30 millones de votos que llevaron a López Obrador a la Presidencia de la República, no logró convocar ni a la cuarta parte. Esto puede ser engañoso, porque su verdadero apoyo se verá en marzo del próximo año con la consulta para la revocación del mandato.

Otra señal es que México necesita, urgentemente, un Presidente con visión de futuro, y no alguien anclado en el pasado. López Obrador sustenta su gobierno en un México que ya no existe. La historia sirve para conocer quiénes somos, de dónde venimos y para no repetir los errores en un futuro que no se ve. 

Es una pena que la primera Consulta Popular constitucional haya sido un fiasco, porque se suma a la lista de la 4T. La caprichosa y absurda cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco, una obra de clase mundial, para sustituirla por el cuestionado proyecto de Santa Lucía. La venta del avión presidencial que nunca se logró, que está prácticamente arrumbado y que seguimos pagando. Luego, la rifa del avión sin avión. La entrega en efectivo de esos premios se quedó en las sombras del misterio. También se consultó para construir el Tren Maya y para cancelar la planta de Constellation Brands, en Baja California. Ambos resultados fueron al gusto del Presidente.

Es incuestionable que lo que quiere López Obrador es estar permanentemente en campaña. Lo ha estado desde hace 20 años. Ahora comenzará la de marzo de 2022 para la revocación del mandato, y luego ya verá.

POR ALEJANDRO CACHO
CACHOPERIODISTA@GMAIL.COM
@CACHOPERIODISTA

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