COLUMNA INVITADA

La pandemia lo que no se ve, pero está

En México la desesperación social por volver al pasado no empezó con la pandemia, la elección 2018 lo confirma en términos político-electorales

OPINIÓN

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Óscar Sandoval / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

En México la desesperación social por volver al pasado no empezó con la pandemia, la elección 2018 lo confirma en términos político-electorales; y la forma en la que estamos reaccionando ante ella en estilo de vida, socialización, educación y empleo, y que tratamos de definir como “volver a la normalidad”, lo hace en términos sociales. Ambos es mentirnos a nosotros mismos.

Empleo es sinónimo de recuperación económica, la premisa no ha cambiado. La diferencia está en que las personas ya no necesariamente aceptamos cualquier trabajo, o, si lo hacemos, es solo temporal o en extrema necesidad sin importar el nivel socioeconómico.

También, las condiciones laborales están dejando de ser una política de la empresa empleadora para convertirse en negociación que se basa en dos puntos de vista: el del empleador que requiere de talento para cumplir sus objetivos de negocio y que, a pesar de la mucha oferta laboral, no es tan fácil de cubrir. Y, el del trabajador, que lo sabe. No se trata solo de tener empleo, sino que sea uno acorde con lo que quiero para mi vida y la de mi familia.

Suena a primer mundo, pero en un sector relevante no por el número de personas que lo integran, sino por lo que genera en términos de innovación, estrategia y desarrollo, es justo lo que ha retrasado que dejemos es categoría ochentera de “vías de desarrollo”.

A esto se suma la cultura corporativa. Desde hace años he argumentado que trabajar, por ejemplo, en Procter and Gamble, por tamaño como unidad económica, como en cultura, es adquirir una nacionalidad corporativa que definía a muchos.

Esto esta cambiando y redimensionará la vida corporativa en todos los sentidos. La comunicación será un pilar en esta transición sobre la que se tiene que empezar a trabajar en lo inmediato.

Hoy, el trabajo en casa e incluso desde cualquier lugar del mundo ha cambiado las prioridades de las personas y la vinculación con sus empleadores. El orgullo ya no está en la posición que ocupas dentro de la estructura corporativa ni en el renombre de la empresa, sino en la integralidad de tu vida.

El virus nos ayudó a “recuperar nuestra vida” personal, sobre todo en países como México en los que a la hora que muchos en el mundo terminan su turno laboral, aquí apenas estamos agarrando aire.

Esto y la calidad del empleo también debería de ser agenda del gobierno como del legislativo. Eso no se resuelve terminando con el outsourcing y quitándole oxígeno a muchas empresas, sobre todo pequeñas y medianas. Las clases sociales también existen dentro de las empresas.

La nueva pandemia, silenciosa pero presente, será la renuncia o frustración. Evitemos que eso también afecte al crecimiento de nuestros negocios.

#Biden De acuerdo con #FiveThirtyEight y #RealClearPolitics la popularidad del presidente de Estados Unidos cayó por primera vez debajo del 50%. ¿Por qué es relevante para México? Porque con ello disminuye el poder de maniobra político en medio de cambios globales trascendentales y mientras ratifica su decisión sobre Afganistán. En México estamos escuchando el timbre de la casa del vecino sonar. Hay que planear y tomar decisiones, no nos queremos sumar más problemas.

POR ÓSCAR SANDOVAL SAENZ
CONSULTOR, SOCIO DE 27 PIVOT
OSANDOVALSAENZ@27PIVOT.COM
@OSANDOVALSAENZ 

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