COLUMNA INVITADA

Los perdemos

Existe abandono porque los estudiantes sienten que lo que aprendieron ya no es de interés, o no les ayuda

OPINIÓN

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Luz Romano/ Mexicanos Primero/ Opinión El Heraldo de México

Estamos a menos de dos semanas de iniciar el ciclo escolar 2021-2022 en medio de una gran incertidumbre, cuestionamientos sobre si los estudiantes deben volver a actividades presenciales, cómo deben regresar, o si por falta de medidas sanitarias en las escuelas deben quedarse en casa y seguir su aprendizaje frente a una pantalla, en el mejor de los casos. Pero poco hablamos de quienes están en riesgo de abandonar la escuela y sus sueños

La cifra de abandono escolar en medio de esta pandemia es alarmante; con base en las principales cifras del sistema educativo, en Mexicanos Primero estimamos que el número de alumnos en riesgo de ver interrumpidos sus estudios es cercano a 4.5 millones, de 30 millones que estuvieron inscritos en 2019-2020.

La Secretaría de Gobernación revela que 5.2 millones de estudiantes no se inscribieron en el ciclo 2020-2021 por falta de recursos o causas relacionadas con la pandemia, y de ese total, tres millones son niñas y niños.

Niñas y niños que abandonan la posibilidad de mejorar su vida, que se ven forzados a cambiar sus sueños por un futuro vacío, sin posibilidades, dejarán oportunidades.

Las causas del abandono tienen que ver con la pobreza, sí, con la orfandad, pero también existe abandono porque los estudiantes sienten que lo que aprendieron ya no es de interés, o no les ayuda para seguir adelante, es decir, es tan grande su rezago que no creen ya tener lo suficiente para continuar con éxito. Mientras menos aprenden, mayores son los retos.

¿Por qué es tan lacerante que una niña o un joven quiera abandonar sus estudios o se vea obligado a hacerlo? Porque en un país como México, la escuela es la única posibilidad de cambiar vidas; que origen no sea destino, que existan posibilidades de una vida mejor. Y más allá de lo individual, está demostrado que laeducación ayuda a crear sociedades más igualitarias y justas; con ciudadanos comprometidos.

Cuando un estudiante se va de la escuela, pierde en lo individual, pero también perdemos como sociedad, como país, porque se frena la movilidad social. Porque quienes se van, se quedan en el camino, en el olvido. Si bien les va, se van a un trabajo mal remunerado que les permitirá apenas sobrevivir, o aumentarán las cifras de jóvenes que no estudian ni trabajan y se quedan excluidos de oportunidades; y en el peor de los casos, se unirán a la delincuencia.

Exijamos a la autoridad educativa estrategias para regresar a esos estudiantes al sistema. La autoridad debe crear e implementar políticas educativas y aprobar presupuesto para que los estudiantes puedan quedarse y que, como sociedad, no los perdamos.

También depende de mamás y papás buscar caminos para que sus hijos se queden en la escuela, y de maestras y maestros, pues son ellos quienes pueden motivarlos y mostrarles que sí se puede, que pueden ejercer su derecho a aprender en los años que vienen. Trabajemos juntos para que se queden en clases, porque si no, los perdemos para siempre.

POR LUZ ROMANO

DIRECTORA DE COMUNICACIÓN EN MEXICANOS PRIMERO

@LROMANOE

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