LÍNEA DIRECTA

Tres temblores

López Obrador destapó anticipadamente a Sheinbaum y con ello hizo que Ricardo Monreal y Marcelo Ebrard cambiaran su estrategia política

OPINIÓN

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Ezra Shabot / Línea Directa / Opinión El Heraldo de México

A partir de la elección del pasado 6 de junio la tierra comenzó a moverse violentamente para el presidente López Obrador. Su percepción de que los comicios fueron una derrota, principalmente para su delfín Claudia Sheinbaum, lo llevaron  adelantar tiempos y romper con una buena parte de la cadena de mandos dentro de su gobierno.

Por principio de cuentas, destapó anticipadamente a la jefa de gobierno de la Ciudad de México y con ello hizo que Ricardo Monreal y Marcelo Ebrard cambiaran su estrategia política mirando fundamentalmente hacia una candidatura fuera de Morena para 2024. Una vez sucedido esto, el repunte de la pandemia mostró el grado de ineptitud de las autoridades sanitarias y la ausencia total de coordinación entre éstas y los gobiernos de los estados, creando así una situación de indefensión generalizada ante el incremento sustancial de casos de COVID-19.

Tras el debilitamiento del poder presidencial por esta situación, un segundo temblor se hizo presente en el Ejecutivo. La crisis en el Poder Judicial, producto de la imposición de José Luis Vargas como presidente del Tribunal Electoral por parte de AMLO, concluyó con una rebelión de sus pares que terminaron echándolo y a su vez contando con el aval del presidente de la Suprema Corte, Arturo Zaldívar, quien no sólo respaldó el levantamiento, sino que simultáneamente canceló la posibilidad de mantenerse en su cargo, lo que hubiese sido una violación constitucional que López Obrador exigía.

Y para cerrar el circulo de movimientos telúricos, el gobierno de la 4T se enfrenta directamente con la administración Biden. Los grupos de inversionistas en el sector energético, así como los sindicatos cobijados por el Partido Demócrata, han llegado a un acuerdo con su primer mandatario para presionar a México en esas dos áreas: energía y asuntos laborales.

La paciencia de los estadounidenses ha llegado al límite y los mensajes de alerta emitidos desde Washington han sido transmitidos a AMLO por parte del canciller Ebrard.

La tierra se mueve de manera violenta para el Ejecutivo Federal mexicano. Los resultados de un empobrecimiento generalizado en el país emitidos por el Coneval, únicamente demuestran lo inviable de su proyecto transformador más allá de la crisis provocada por la pandemia.

Esta obsesión por reconstruir un presidencialismo absoluto sin deficit presupuestario, choca de manera directa con la imposibilidad de conciliar globalización económica con cerrazón política e inversión pública destinada a proyectos no rentables.

Simplemente la pauperización de la sociedad mexicana no sirve para acumular capital destinado a un futuro mejor. La tierra se mueve, y se mueve fuerte.

POR EZRA SHABOT
EZSHABOT@YAHOO.COM.MX
@EZSHABOT

DZA