COLUMNA INVITADA

Valorar para regresar

Si el esfuerzo de maestros fue grande para dar clases a distancia, ahora será un desafío monumental

OPINIÓN

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Laura Ramírez / Columna Invitada / Opinión El Heraldo de México

Si los médicos han sido héroes para el tema de salud, los maestros lo han sido para el aprendizaje de niñas, niños y jóvenes (NNJ) porque generaron estrategias para mantener la comunicación con sus estudiantes mediante aplicaciones de mensajes de texto, canales de videos, redes sociales o incluso organizándose para entregar materiales impresos. En muchas ocasiones, lo hicieron solos o con el apoyo de sus compañeros docentes o su director escolar.

El reto todavía no termina, a pesar de sus esfuerzos y a causa de la lenta e insuficiente respuesta de las autoridades, los 15 meses de educación a distancia generaron mayor rezago educativo (especialmente en las comunidades con mayores índices de pobreza),   abandono escolar sin precedentes: aproximadamente 4.5 millones de NNJ en riesgo de dejar la escuela más otros tantos que no tendrán la oportunidad de empezar su educación preescolar; y sumado a esto, los que enfrentan problemas socioemocionales -tristeza, miedo, depresión, ansiedad- causados por el encierro, la incertidumbre e incluso por condiciones de violencia doméstica.

En este escenario, se requieren políticas públicas encaminadas a atender esas situaciones poniendo en el centro a NNJ y dotando a sus docentes de las herramientas y acompañamiento adecuado para que se puedan implementar. Y también como sociedad, tenemos la tarea de valorar y reconocer lo que ya han hecho y lo que deberán hacer al retomar la presencialidad:

1.     Las y los maestros que serán profesionales fundamentales para cuidar las medidas de bioseguridad en las escuelas, no pueden hacerlo solos, se necesita el apoyo de toda la comunidad escolar, pero ellas y ellos son piezas clave para cuidar que sus estudiantes usen el cubrebocas, se laven las manos, mantengan la sana distancia y conserven su salón correctamente ventilado.

2.     Si siempre han sido las figuras principales del aprendizaje, ahora ese papel es central para que sus estudiantes reconecten con las actividades escolares, para que se diviertan aprendiendo, para centrar la atención en los aprendizajes esenciales y para poner en práctica pedagogías innovadoras.

3.     Serán clave para el cuidado socioemocional, no es un rol nuevo, pero ahora será determinante para detectar y canalizar casos graves y acompañar los casos leves; además, con la formación adecuada, su papel como vínculo entre escuela y familia puede favorecer el correcto tratamiento de los meses de adaptación al regreso.

4.     Como garantes de la participación de NNJ, escuchar a sus estudiantes como punto de partida para la nueva organización escolar, entender qué quieren, qué necesitan y cómo aprenden mejor será más importante que nunca en esta nueva etapa.

Si el reto ha sido grande en los últimos 17 meses, lo que viene será monumental, por eso como sociedad necesitamos reconocer y valorar lo hacen por todos nosotros, porque educar a nuestras NNJ no sólo es central para ellas y ellos, sino que tiene un impacto colectivo. Reconocer lo que ya hicieron y motivar para lo que viene nos corresponde si queremos que la educación sea un motor de recuperación en la garantía del derecho a aprender.

POR LAURA RAMÍREZ
DIRECTORA DE ACTIVACIÓN EN MEXICANOS PRIMERO
@LAURAMI0316

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