COLUMNA INVITADA

Los nuevos tiempos

Los actores políticos se daban un periodo de gracia para poder iniciar los nuevos gobiernos

OPINIÓN

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Héctor Serrano/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

Si alguna enseñanza han dejado las últimas elecciones en nuestro país, es que ninguna se parece a la anterior. Por eso, los triunfadores de ayer suelen convertirse fácilmente en los perdedores de mañana; creen que al utilizar la misma estrategia que alguna vez les funcionó, tendrán los mismos resultados, no se preocupan por tratar de entender los nuevos tiempos ni las circunstancias.

Antes, tras una elección venía un periodo de impasse donde los ganadores se tomaban las cosas con cierta calma, se daban la oportunidad de integrar sus gobiernos y tomaban decisiones a corto plazo; incluso, se daban un momento para disfrutar su victoria y hasta tomaban vacaciones antes de asumir el cargo. En política, tres años era tiempo suficiente para armar, meditar y reagruparse.

Mientras que, del lado de los perdedores, el periodo de “tregua” que venía después de cada elección les servía para lamerse las heridas, analizar las causas de su derrota y proyectar en el futuro la posibilidad de una nueva oportunidad para competir.

Eran otros tiempos, los actores políticos se daban un periodo de gracia para poder iniciar los nuevos gobiernos.

Pero esas normas no escritas de la política han cambiado, ahora no hay periodos de gracia entre contrincantes, la construcción de la gobernabilidad, que antes implicaba acordar, incluso, con los adversarios, dejó de ser una prioridad para los gobiernos.

 Ahora, lo importante es tratar de recuperar lo perdido a cualquier precio y conquistar lo que nunca se ha tenido.

Diariamente vemos señales por todos lados de que los tiempos electorales se han acelerado, apenas acudimos a las urnas, hace un mes, y ya existen indicios suficientes para creer que la campaña de 2024 ya inició.

No estamos ni cercanos de los tiempos que la ley marca, pero vemos que, de facto, la batalla por la Presidencia de la República inició de forma anticipada.

Queriéndolo o no, quien adelantó los tiempos fue el propio Presidente, y lo hizo mediante dos cosas:

Las opiniones que sobre la jornada electoral emitió durante las semanas posteriores al 6 de junio, y con los cambios realizados en su gabinete, en particular, el de los responsables de los programas sociales.

 Los movimientos se entendieron como el reajuste necesario para enfrentar con mayor vigor la próxima elección. En la 4T ya se preparan para lo que viene, tienen el poder y el aparato para poder aceitar adecuadamente su maquinaria electoral.

Ahora, sólo falta ver cómo responderá la oposición a los nuevos tiempos, obtuvieron triunfos importantes en presidencias municipales y en alcaldías de la Ciudad de México, si esto les sirve para tener gobiernos eficaces y proyectar con anticipación el futuro, la batalla puede estar muy competida.

Son tres años que se irán como si nada, aquel que se duerma en sus laureles, puede darse por jubilado de forma anticipada.

POR HÉCTOR SERRANO AZAMAR
COLABORADOR
@HSERRANOAZAMAR

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