MIRANDO AL OTRO LADO

Golpe de Estado

Cuando escucho al Presidente de la República sugerir que hay quienes planean un golpe de Estado en su contra, me vienen a la cabeza imágenes de verdaderos golpes de Estado en otros países

Ricardo Pascoe Pierce / Mirando al otro lado / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

Cuando escucho al Presidente de la República sugerir que hay quienes planean un golpe de Estado en su contra, me vienen a la cabeza imágenes de verdaderos golpes de Estado en otros países y de las circunstancias que los propician.

Según la empresa Spin, Taller de Comunicación Política que hace una auditoría diaria de las mañaneras presidenciales, desde que empezaron en 2018 y hasta el 14 de mayo de 2021 (hace un mes y medio), AMLO había mencionado las palabras “Golpe, golpista y golpismo” 104 veces. 104 veces son suficientes para crear la idea en la cabeza de sus seguidores fanatizados de que es la convicción del Presidente-su líder-de que posee información fidedigna sobre grupos nacionales e internacionales que activamente apoyan ese plan.

O, en su defecto, que el Presidente está deseando que haya un golpe de Estado en México, pero para eternizarse en el poder.

En ese contexto se puede entender como es que López Gatell, un merolicos oficialista, haya sugerido, en una entrevista televisiva, que los niños con cáncer que padecen el desabasto de medicinas son usados como peones en una conspiración internacional para derrocar al gobierno de López Obrador. Lo único que hizo Gatell fue repetir lo que seguramente ha escuchado al Presidente alegar en reuniones privadas y que corresponde a sus declaraciones públicas.

El error de Gatell fue suponer que puede hablar públicamente con la misma franqueza e impunidad que el Presidente de la República. No se ha percatado aún que es apenas un subsecretario de Salud apodado “El Doctor Muerte”. Y no es querido ni popular, fuera de un pequeño círculo de funcionarios con salarios pagados por el erario público.

También cometió un pecado de desliz de lengua: expresó con candidez la absoluta falta de empatía que guía a este gobierno en su relación con el sufrimiento de los niños con cáncer. Para un gobierno nunca es recomendable mostrar falta de empatía hacia la población, máxime si son niños gravemente enfermos. Especialmente si esas expresiones de falta de empatía provienen de un personaje apodado “El Doctor Muerte”.

El Presidente rectificó las expresiones del Doctor Muerte al día siguiente, comprometiéndose a asegurar las medicinas para los niños. Faltaba más. Pero hay dos hechos confirmados por la realidad: uno de ellos es la carencia de medicinas oncológicas después de tres años de gobierno habla de la falta de empatía como política pública. Al tercer día los familiares de los niños pararon el aeropuerto internacional de la Ciudad de México una vez más, pues no creen ya en las promesas del gobierno. Han sido demasiadas las mentiras.

El otro hecho son las menciones presidenciales sobre el “inminente golpe de Estado'' que ha registrado Spin. Son los dos hechos confirmados. Falta de empatía y amenazas sobre un golpe de Estado ya son parte del acervo de las políticas públicas de la 4T.

Lo preocupante es cómo se está queriendo naturalizar el discurso de la amenaza del golpe de Estado en México, filtrando la idea en la narrativa nacional. Es muy grave por varias razones.

Una consideración importante es que es una narrativa completamente falsa. No existen bases objetivas ni subjetivas para tales afirmaciones por parte de personajes del gobierno. Mucho menos para que comunicadores de medios oficiales estén difundiendo esa versiones, como sucedió con Gatell y los moneros de La Jornada, aduciendo realidades inexistentes. Especialmente cuando se usa como vehículo propagandístico a niños con cáncer.

Quienes han visto y vivido golpes de Estado en distintas partes del mundo saben que involucran a sectores sociales inconformes con la gestión de las autoridades y que están dispuestos a actuar en alianza con las Fuerzas Armadas del país. Un golpe de Estado se da en un contexto de ruptura del orden legal y constitucional de un país.

Que el Presidente de México y su subsecretario, junto con unos moneros manipulados, afirman que existen esas condiciones es muestra de lo alejados que están de la realidad y lo mucho que están absorbidos por su mundo de fantasía.

Lo que vemos es la influencia del trauma de Evo Morales y el MAS boliviano, además de los juegos del radicalismo peronista argentino de Cristina Fernández y su némesis Axel Kicillof, jugando con las frágiles y fantasiosas mentes de políticos mexicanos de la 4T.

Así como el concepto mismo de la 4T es una fantasía irreal, lo es igualmente la noción de que “ahí viene el golpe de Estado”. El problema es que quieren envolver al país en su fantasía, ahora transformada en paranoia. Porque aunque la fantasía de la 4T es irreal pero no es paranoia, en cambio la fantasía del golpe de Estado si es paranoia pura y simple.

Y después hay que considerar la situación, delicadísima, de las Fuerzas Armadas. Si éstas se mantienen estrictamente al margen de la fantasía presidencial, podemos presumir que la República está a salvo. Pero si el Presidente logra involucrar y comprometer a las Fuerzas Armadas con su fantasía, entonces enfrentaremos graves peligros.

Y en ese caso la República sí peligra. La propuesta de incorporar a la Guardia Nacional (GN) al Ejército es para asegurar el control sobre sus armas. El Presidente lo dijo con claridad: si no se incorpora la GN al Ejército, se va a corromper.

¿Corromper, bajo su mando? ¿Quiere decir el Presidente que la Guardia Nacional está bajo control del crimen organizado? Es una aseveración gravísima, considerando de quien viene.

La Guardia Nacional está fuera de control del gobierno federal. Obviamente Rosa Isela Rodríguez, secretaria de SSPF es incapaz de contener la situación y es convertida en florero. Sin la concurrencia de las Fuerzas Armadas es imposible contemplar un golpe de Estado.

Se supone que el Presidente guarda una excelente relación con ellas, y las considera su aliado principal en el ejercicio de la gobernanza. ¿Entonces? Al parecer no es tan clara la relación, si la GN está en vías de corromperse. Algo anda mal ahí. Pero, ¿un golpe de Estado?

En México es más factible un autogolpe de Estado que cualquier otra cosa. ¿Es esa la última parte, aún no confesada, de la fantasía presidencial? ¿Un autogolpe de Estado para perpetuarse en el poder?

Lo hizo Fujimori en Perú. ¿Por qué no aquí? Quizá el mayor riesgo de seguridad nacional es la paranoia presidencial. 

POR RICARDO PASCOE PIERCE
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