COLUMNA INVITADA

Consulta Popular igual a “gatopardismo puro”

El proceso de las Democracias Representativas hacia una transición de mayor participación ciudadana se ha realizado a lo largo de la historia contemporánea en la mayoría de los Regímenes Democráticos

OPINIÓN

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Alfredo Ríos Camarena / Columna Invitada / Opinión: El Heraldo de México

El proceso de las Democracias Representativas hacia una transición de mayor participación ciudadana se ha realizado a lo largo de la historia contemporánea en la mayoría de los Regímenes Democráticos, pues la pura representatividad no garantiza la intervención de la ciudadanía.

A este respecto, se han confundido las Democracias Plebiscitarias, que generalmente corresponden a Sistemas Políticos autoritarios, pues las decisiones –como en la vieja Ágora Ateniense— se toman “a mano levantada” en asambleas manipuladas; por el contrario, la Democracia Participativa implica la acción ciudadana de manera ordenada y en un marco jurídico eficaz.

En México, nos hemos insertado en este cambio a través de modificaciones constitucionales; por ello, se han aprobado: la Iniciativa Popular, las Candidaturas Independientes y, recientemente, la Consulta Popular y la Revocación del Mandato.

El esfuerzo legislativo no ha tenido congruencia ni metodología, pues nos ha llevado a contradicciones constitucionales en la aplicación de estas nuevas fórmulas y ni siquiera se ha modificado el artículo 40 que establece las características de la República mexicana, que son: “representativa, democrática, laica y federal”; habría que agregar el carácter “participativo”, toda vez que el legislador ha sido omiso en esta reforma que justificaría el transito hacia nuevas formas políticas.

Respecto a la Iniciativa Popular, ya se probó con cierto éxito al modificarse la “Ley 3 de 3”; en relación con las Candidaturas Ciudadanas también, aun cuando sin un marco jurídico completo se efectuó la elección de varios candidatos sin partido, donde destaca la elección del actual gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez.

En cuanto a la Consulta Popular, mañana domingo 1 de agosto realizaremos –por primera vez en el marco constitucional— este ejercicio que, de acuerdo con el articulo 35 otorga a los ciudadanos mexicanos este nuevo derecho constitucional.

Si nos atuviéramos a la letra de la Carta Magna, la oportunidad seria esplendida, pues el Soberano podría ser tomado en cuenta por los Poderes Constituidos en las grandes decisiones nacionales. Lamentablemente el proceso de esta Consulta, desde que la propuso el Ejecutivo Federal ha estado plagada de elementos de inconstitucionalidad y, más tarde, en ambigüedad farragosa e innecesaria quedó de la siguiente manera: “¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?”

Se trata de gatopardismo puro, es decir, cambiar todo para que todo siga igual, pues cualquiera que sea el resultado, que obviamente será por el “SI”, no agrega ninguna facultad, ni obligación, a los Poderes Constituidos que afecten administrativa o jurídicamente el panorama nacional.

El Ejecutivo Federal siempre tendrá la oportunidad de interpretar la pregunta, que no llegara al 40% del padrón electoral –como ya lo advirtió el Senador Ricardo Monreal—, empero, el Presidente podrá continuar su campaña de desprestigio de los anteriores mandatarios, aun cuando estos formalmente no este incluidos en el ejercicio.

Votar o no votar, tristemente será irrelevante; se habrán gastado más de 500 millones de pesos y solamente tendremos un distractor que polarizará, aún mas, el escenario político.

POR ALFREDO RÍOS CAMARENA
CATEDRÁTICO DE LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UNAM

MAAZ