TRES EN RAYA

Aumentó la pobreza

Como anillo al dedo la pandemia para culpar al covid de todos los males producto de una gestión gubernamental

OPINIÓN

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Verónica Malo Guzmán / Tres en Raya / Opinión El Heraldo de México

Como anillo al dedo la pandemia para culpar al covid de todos los males producto de una gestión gubernamental. Sin embargo, la misma asoló no solo a nuestra patria. Es una pandemia mundial, pero solo algunos gobiernos fueron / han sido destacadamente negligentes en el manejo para enfrentar los estragos que acompañan a esta.

Los resultados sufridos en México son confirmados en los índices de pobreza a nivel de horror entregados por el INEGI esta semana. En el 90% de los hogares cayó el ingreso en el 2020. Seguramente en Palacio tendrán “otros datos”.

Pero el cierre de empresas, el alto desempleo, el aumento de gasto en temas de salud (y ahora para el regreso a actividades escolares y laborales varias), sin contar con un programa de apoyo integral gubernamental destinado a la clase productiva del país, ofrece una realidad diferente a la imaginada y comunicada en las mañaneras.

De acuerdo con la ENIGH 2020 (Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares) del INEGI, el ingreso en los hogares tuvo una disminución real del 5.8%. El impacto principal se dio en los ingresos por concepto de “trabajo” que cayeron un 10.7%, lo que es sinónimo de pérdida de empleo.

Las transferencias producto de remesas de migrantes y algunos programas sociales ayudaron marginalmente, pues tuvieron un aumento del 8.3% de 2018 a 2020 y eso impactó en que la caída en los ingresos no fuera todavía mayor. Aun así, la pandemia, la crisis económica y una errada política gubernamental derivaron en un aumento en la pobreza. 3.1 millones de mexicanos cayeron por debajo de la línea de pobreza, esto es, de 2018 a 2020, la pobreza en México se incrementó en un 7.9%.

Un escalofriante 70.9 millones de personas viviendo en condición de pobreza en nuestra nación. A lo anterior se suma una fallida estrategia social que lo que ha hecho es crear y/o ampliar las clientelas electorales, sin beneficiar a quienes más lo necesitan. Porque las becas y transferencias monetarias —basadas en censos levantados con base en dudosa metodología— ayudaron en cierta medida, pero no son la panacea ni llegaron a quienes más lo requieren.

Se ha dicho hasta el cansancio, pero no por eso hay que dejar de repetirlo: se requiere invertir para activar el crecimiento económico e incentivar los beneficios para poder ir a trabajar, como son las guarderías para los hijos de las madres trabajadoras. Todos conocemos que la decisión gubernamental fue desaparecerlas.

Se siguen sumando los desaciertos: el Seguro Popular fue destruido, el INSABI no ha podido sustituirlo —ya no se diga superarlo— y el desabasto en medicinas ha aumentado el gasto en salud de las familias en un 40% (INEGI). O, bien, otra forma de cuantificarlo es lo que se da a conocer: 18.7 millones de mexicanos dejaron de estar afiliados al INSABI/Seguro Popular en lo que va del sexenio.

Como quiera verse, la caída en cobertura de salud es de proporciones gigantescas. Y de acuerdo con el CONEVAL esto impactará en un retroceso de años en el acceso a los sistemas de salud. El aumento de la pobreza puede resumirse en la caída del ingreso laboral, en la cobertura de salud y de programas sociales.

Ello podrá ser desmentido por el gobierno, pero más allá de las cifras dadas por el INEGI o en la mañanera, el bolsillo de las personas resiente la pérdida económica y una mayor precariedad en diversos rubros. El tema crucial sería, entonces: una vez que se saben los rubros que más impactan a las familias, ¿qué hará el gobierno federal al respecto?

En febrero de este año, en estas mismas páginas, comenté que la 4T se ha convertido en una fábrica de pobres. Es una tristeza que hoy el INEGI de razón concluyente a ese comentario. La mayor precariedad, desigualdad y pobreza por la que atraviesa la población no se debe solo a las implicaciones del covid.

No debemos caer en ese engaño. Se debe —ciertamente se han agravado— debido a la desidia, a la necedad y a las pésimas decisiones tomadas en materia de políticas de desarrollo social por parte de la Cuarta Transformación.

POR VERÓNICA MALO
VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM

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