LUZ

La luz no deslumbra

Vivimos en una época de poca claridad, de incertidumbre y niebla

OPINIÓN

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Paola Albarrán / Aire para pensar y dejar pensar / Opinión El Heraldo de México

Somos luz y debemos reconocernos como tal, luz que ilumina y que no puede cuestionar su naturaleza. La luz se nutre de más luz. La luz es intangible, indispensable, inagotable. Nadie puede cuestionar su poder. Ser luz es ser inteligente, persistente, insistente y audaz. El fuego se intensifica con más fuego, calienta, arde, se suma, se mezcla y se hace uno. 

Cotidianamente olvidamos lo que somos. La mayor señal de madurez es cuando reconoces la luz de alguien más, cuando te da gusto el logro de los demás. Cuando no te incomoda un éxito ajeno, y el aplauso para alguien más;  cuando tienes luz te logras acomodar para alumbrar tu andar, de lo contrario, la misma luz proyecta una sombra sobre ti mismo. 

La luz es paz, resignifica y reúne el valor más profundo, la esencia de cada quien, se vuelve embajadora de la esperanza cuando entre humanos la reconocemos.  Rodéate de gigantes sin miedo a crecer, siempre hasta el sol y fundirse en la luz. Reconoce que tu propia naturaleza es iluminar y brillar, y así nada te opacará. 

La luz es un mismo lenguaje, no sabe de idiomas ni de protocolos. No es una creación humana, carece de reglas, se resuelve en su propia existencia que envuelve, se comparte, unifica y pone la misma música que todos saben bailar.

Abre los ojos y quita el dolor, amplía el mundo interior y lo descubrimos en el exterior, se expande el sentir cuando la logras reconocer, se vuelve adictiva, pues te invita a experimentar cuando el corazón se siente ¡vivo y capaz! 

La luz tiene vida propia y busca su propio cauce, siembra lo que toca, y en tierras fértiles fructifica con más luz, con más simpleza, sin zapatos, porque no hace ruido y viaja ligera. 

Permítete vivir rodeado de luz. Permítete entenderla desde distintos puntos, permítete reconocer la luz aunque venga en un empaque distinto. Encuentra atajos para llegar hasta ella. Las miradas son conexiones inmediatas

La luz nos hace tener vida y conexiones dentro de nosotros, la que viene no sólo de una percepción óptica, sino de la capacidad de tener claridad para movernos, pensar, idear, imaginar. Luz es vida, y reflejo de la misma. La luz refleja nuestra realidad. 

¿En qué te inspiras?, ¿con qué te llenas de luz?, ¿que ideas te provocan más ideas?, ¿qué te da vida?

La luz nos llena de ideas, nos mueve, nos transporta, nos informa. Construye y nos construye, crece conforme la alimentas. Busca tus bombillas de luz y llénalas de vida. No es celosa, se sirve de la luminosidad y se suma a ella. No desaparece aunque su intensidad sea tenue. La luz se beneficia de sí misma, se nutre de sí misma, se empodera de saberse luz. 

Estamos rodeados de luz cuando las cosas se explican solas. Cuando haces las preguntas correctas a la vida y la vida te contesta de la misma forma, cuando no necesitas dar explicaciones, pues simplemente es lo que es, una verdad firme, sin titubeos, sin cabida a opiniones, sólida que te hace mirar para arriba y callar mentes en una sola conciencia. 

Es natural buscar la luz. La luz llama a lo mismo, ilumínate desde adentro, desde la convicción de que somos seres de luz. Estar iluminados debe ser nuestro estado natural. 

Busca tu luz, tú eres luz.

POR PAOLA ALBARRÁN
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@PAOLAALBARRAN

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