MALOS MODOS

Algunas preguntas sobre el regreso a clases

Señor Presidente, ¿está totalmente seguro, pero al 100, de que no estamos mandando a nuestros hijos al matadero? ¿Nos lo firma?

OPINIÓN

·
Julio Patán / Malos Modos / Opinión El Heraldo de México

No es que falten razones para que los chicos vuelvan a la escuela. En efecto, sólo para empezar, el confinamiento ha pasado una factura emocional en nuestros tanques de hormonas, y la salud mental no es un asunto menor. Sí: cada día, sientes que llegó el momento de decir, con el Presidente: “Hijo, ráspate la mugre de los pies con piedra pómez y gasolina blanca, cámbiate la camiseta, con su año y medio de lamparones de catsup, y súbete al coche”.

Bien que el Tlatoani comparta esa preocupación con nosotros, este pueblo semper fidelis. Con todo, a uno, como ciudadano de a pie, es decir, como alguien que comparte con López-Gatell un desconocimiento profundo de cómo manejar una pandemia, se le vienen a la cabeza algunas preguntas.

Primero: ¿de veras vamos a regresar a nuestros jóvenes al salón cuando la pandemia sigue en manos justamente del Doctor Muerte?

Si en realidad a Gatell ya lo defenestraron y no se ha hecho oficial porque el Presidente no es muy de aceptar que metió la pata, ¿alguien en el gobierno cree que debería tranquilizarnos que su remplazo sea su jefe, o sea Alcocer?

Enseguida: ¿por qué dice el Presidente que a los adolescentes no les pasa nada con la coví, cuando lo que dicen todos los epidemiólogos del planeta es justamente que se están contagiando a lo bestia, como nunca, y que cada vez son más los que acaban hospitalizados?

Antes de eso, ¿sobre qué criterio decidieron, originalmente, vacunar a todos los profes y a ningún alumno? Luego, ¿por qué primero los de 18 para arriba y no los postpubertos? ¿Por qué no usan los 20 millones de vacunas embodegadas en los más jóvenes?

De hecho, ¿por qué siguen sin aprobar la vacunación para mayores de 12, y por qué el encargado de notificarlo es el secretario de Relaciones Exteriores? ¿Hay algún plan de distribuir mascarillas en las escuelas más aisladas y pobres? ¿Estas vueltas a la normalidad no conviene hacerlas de manera escalonada, poco a poco, según se aplican vacunas y se supervisa que los salones escuelas estén como deben? ¿Por qué la terquedad de no aplicar pruebas masivamente?

Otra: ¿no debería preocuparnos que el hijo del Presidente se haya contagiado, que el Presidente nos diga que nadie se enteró en Palacio Nacional porque los chamacos son fuertes como robles y por lo tanto asintomáticos, y que remate la anécdota diciendo que Beatriz y él no se contagiaron y que ai`tienen su evidencia científica de que ya, sin titubeos, es hora de agarrar la mochila y, para citar a un clásico, ir “Caminito de la escuela”?

Y es que este chistecito ya nos costó medio millón de muertos. Por eso, termino con la pregunta más importante: señor Presidente, ¿está totalmente seguro, pero al 100, de que no estamos mandando a nuestros hijos al matadero? ¿Nos lo firma?

Sigan al doctor Patán para cultivar un sano escepticismo.

POR JULIO PATÁN
JULIOPATAN0909@GMAIL.COM 
@JULIOPATAN09

PAL