COLUMNA INVITADA

Ya tengo mi segunda dosis de vacuna

“¿Te podría conmover recibir una vacuna?” hubiera respondido: “No” Sin embargo, este año nos ha mostrado entre muchas otras cosas

OPINIÓN

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Laura Elena Gerdingh / Colaboradora / Opinión El Heraldo de México

Si hace dos años me hubieran preguntado: “¿Te podría conmover recibir una vacuna?” hubiera respondido: “No” Sin embargo, este año nos ha mostrado entre muchas otras cosas, lo afortunados que somos de que los investigadores se dediquen a desarrollar estas vacunas, desde 1880 en que Pasteur desarrolló esta forma de prevenir padecimientos.     

Así que ayer que recibí mi segunda dosis de vacuna contra el Sars Covid 19 me emocioné y me conmoví. Desde las muy ágiles filas en las que avanzábamos decenas de personas unidas por un mismo objetivo, deseamos vivir y estar sanos, me sentí estremecida. Yo fui al final de la jornada. Eran aproximadamente 3:15 pm cuando llegué. A pesar de la pesada jornada, las personas de la brigada nos recibieron amablemente y con gran calidez lo que me generó una sensación de confianza y tranquilidad.

Formaron, al igual que en la vez anterior, grupos de 10 personas.  Caminamos hasta estar frente al módulo de vacunación.  Ahí nos instruyeron descubrirnos el mismo brazo en el que nos colocaron la primera dosis.  Todos así lo hicimos. La señora que estaba detrás de mi, orgullosamente tomó una foto de su brazo mientras estaba siendo inyectada. El señor que estaba adelante hizo un par de preguntas.  Fui la última de mi grupo, muy agradecida me despedí con estas palabras “Qué bárbara que buena mano tienes, ni sentí el piquete, muchas gracias.” Como me lo indicaron seguí mi camino hasta el área de observación. 

Mientras esperábamos a estar seguros de no tener ninguna reacción de alarma nos entregaron nuestro comprobante y nos informaron sobre la página en la que debemos entrar dentro de 30 días para descargar nuestro certificado de vacunación https://covid.salud.gob.mx.  La mujer que estaba a dos sillas a mi izquierda se empezó a sentir mareada.  Inmediatamente alguien vino a auxiliarla.  Le tomaron sus signos vitales y su nivel de oxigenación. Cálida y reaseguradora le chica le aseguró, “Está oxigenando mejor que yo, mire,” mientras le mostraba el oxímetro. Le preguntó si venía acompañada. Así era.  Su hija la estaba esperando afuera. La brigadista le pidió que hiciera respiraciones profundas y le aseguró que la llevarían en silla de ruedas hasta encontrar a su familiar. Todo esto lo hizo con tal amabilidad que de verdad me conmovió.

Fue entonces cuando llegó un muchacho a saludarnos de forma muy entusiasta y nos invitó a hacer una activación.  Al ritmo de una canción de Micheal Jackson nos hizo subir manos, mover hombros, bajar brazos, girar cuello, aplaudir. Todos, absolutamente todos lo hicimos.  Finalmente, pusieron una grabación dándonos instrucciones para el cuidado después de la vacuna.  No sobar la zona de la inyección y tomar un paracetamol en caso de ser muy necesario. 

Así llegó mas rápido de lo que esperaba el momento de podernos ir. Tengo que decir que esta jornada me dejó feliz y tranquila de estar protegida contra el coronavirus, y que me hizo sentir realmente orgullosa de la gente de mi país.  Se que hay millones de aspectos negativos y miles de situaciones que urge que mejoren, pero que refrescante es disfrutar los positivos. Definitivamente  tenemos muchísimas riquezas y una de ellas es la calidez y amabilidad del pueblo mexicano, del que orgullosamente formo parte.   A vacunarnos México!

POR LAURA ELENA GERDINGH
PSICOTERAPEUTA/ SPEAKER
@LGERDING

DZA