LÍNEA DIRECTA

Marcelo y Monreal

Ambos ingresaron al círculo de López Obrador bajo el entendido de que representaba el liderazgo que los podía llevar al ascenso en su carrera política

Ezra Shabot / Línea Directa / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

Tanto Marcelo Ebrard como Ricardo Monreal son, como el propio Andrés Manuel López Obrador, producto de la cultura priista que dominó México durante la mayor parte del siglo pasado. Ebrard creció al lado de Manuel Camacho Solís y conoció así los mecanismos de cooptación política, de negociación, e incluso de ajuste de cuentas con sus adversarios. Lo mismo puede decirse de un Ricardo Monreal, quien abandonó el PRI para ser gobernador de Zacatecas por el PRD, y establecer desde ahí una base de operaciones políticas en gran parte del país. 

Tanto Monreal como Ebrard ingresaron al círculo de López Obrador bajo el entendido de que, este último, representaba el liderazgo que los podía llevar al ascenso en su carrera política. En ambos casos las diferencias de éstos con el máximo líder han culminado siempre con la subordinación total a sus dictados y el sometimiento a sus decisiones. 

En el año 2011 Ebrard pretendió competir seriamente contra Andrés Manuel López Obrador por la candidatura presidencial todavía dentro del PRD. Para ello estableció un acuerdo con Los Chuchos de Nueva Izquierda y algunas otras voces que dentro del partido ya veían a López como una figura contraria a la negociación con el sector privado y otros factores reales de poder. 

Demócratas de Izquierda fue el nombre de la asociación y fue competitiva frente a la figura del tabasqueño. Sin embargo, y a pesar de ello, Marcelo se bajó de la contienda y cedió la candidatura a su jefe. Por su parte, Ricardo Monreal hizo una carrera paralela a López Obrador intentando mantener su independencia y demostrando su capacidad operativa. 

Cuando fue desplazado por Claudia Sheinbaum en la carrera por la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, declaró: “Mis posibilidades de encontrar un espacio en Morena terminaron junto con los escombros del terremoto de 2017”. 

Con ello, abría la puerta para buscar una opción externa al partido, lo que nunca sucedió, y al igual que Ebrard, se sometió a la estrategia de su jefe. Hoy, que el Presidente ha declarado abiertamente su preferencia por Sheinbaum para sucederlo en el cargo, tanto Ebrard como Monreal tienen que tomar una decisión de vida: o pelean durante los próximos años para bajarla de la candidatura y obligar a Andrés Manuel López Obrador a cambiar de decisión, o comienzan a construir su propia alternativa fuera del marco de Morena, intentando incluso tender puentes con la oposición.

 Un factor fundamental será, sin duda, el apoyo que siga teniendo López Obrador dentro de la ciudadanía en el marco de una economía que sigue en picada, y en medio de una crisis de salud y seguridad que no alcanza a ver su fin. Se trata de un gobierno en campaña electoral permanente y sin deseos ni capacidad de gobernar. Y así nos va

POR EZRA SHABOT
EZSHABOT@YAHOO.COM.MX
@EZSHABOT

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