ARTE Y CONTEXTO

¡Feliz día del perro! o Los cánidos y el arte

“...tal es el caso de Salomón, el paciente mastín español de las Meninas de Velázquez, que tolera sin enfado el pisotón en la cola de Pertusato, un enano italiano al servicio de la corte.”

Julén Ladrón de Guevara/ Arte y contexto / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

De los perros famosos que recuerdo, el primero que me viene a la cabeza es Rin Tin Tin. Este heroico pastor alemán nació en Francia en 1918 y terminó sus días 14 años después en Los Ángeles California, donde murió consagrado como estrella hollywoodense. Después de interpretarse a sí mismo en casi 30 películas de acción, dejó plasmada su huella en el paseo de la fama junto a grandes celebridades como Lassie o Uggie, un can menos conocido por la distancia del tiempo. Algunos años después, sus descendientes siguieron el mismo camino actuando en la serie de televisión `Las aventuras de Rin Tin Tin’, que terminó con la muerte de la mentalidad ingenua de toda una generación. Los perros en la pantalla chica y grande son un gran recurso emocional, por eso películas como ‘Beethoven’ o `1001 dálmatas’ han traspasado el tamiz del tiempo con éxito y notoriedad.

Sin embargo, antes de la existencia de la imagen en movimiento, fueron muchos los pintores que plasmaron a este fiel compañero en sus lienzos, representando con ellos algunas virtudes, conceptos religiosos o simplemente a un animal querido por los humanos del cuadro. Tal es el caso de Salomón, el paciente mastín español de las Meninas de Velázquez, que tolera sin enfado el pisotón en la cola de Pertusato, un enano italiano al servicio de la corte española. De este universo canino, uno de los más impactantes es sin duda el `Perro semihundido’ de Goya, cuya composición y colores son realmente sublimes. El personaje aparece como único elemento animado en la parte baja del cuadro con un montón de espacio sobre su cabeza, lo que denota una gran soledad. Es simplemente genial, lo amo.

Pero retrocedamos algunos siglos para hablar de los perritos que aparecen en las pinturas rupestres como cómplices de cacería. Estos animales fueron indispensables para los primeros hombres, que además de dar la vida por sus amos también los acompañaban en las noches de dormir a cielo abierto bajo la inclemente vastedad del universo. Y qué decir de la belleza de los xoloitzcuincles de los códices Borgia, Borbónico o Vaticano, que aparecen representados con grandes colmillos y ojitos de duermevela o con penachos, armados para la guerra. Estos perros estaban siempre listos para conducir al sol hacia el ocaso o para guiar a los muertos a través de los complicados caminos del Mictlán, y ayudarlos a cruzar los ríos de la complicada geografía del inframundo precolombino.

Echarse un clavado en la historia de los perros en el arte es bastante entretenido para los que gustan de invertir toda una tarde brincando como pulga de sitio en sitio en internet, por eso lo recomiendo para descansar de las noticias de estos días. Desde la pinturas rupestres hasta los perros de globo de Jeff Koons, pasando por  Snoopy o los ‘Perros jugando al póker’ de Cassius Marcellus Coolidge, el ser humano ha rendido homenaje a esta mascota convertida en perrijo gracias al amor que hemos recibido de estos seres tan hermosos como afables, sin los que el ser humano ya no puede subsistir cabalmente. Dejémonos ir por la cursilería diamantinada del el amor a estas bestias, y celebremos sus cuadrúpedas vidas, que han iluminado nuestro incierto camino este año de pandemia, así que ¡feliz día del perro para nosotros también!

POR JULÉN LADRÓN DE GUEVARA
CICLORAMA@HERALDODEMEXICO.COM.MX
@JULENLDG

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