MALOS MODOS

19 millones de vacunas y otras cositas perdidas

Me permito una propuesta: ¿y si creamos una Secretaría de Objetos Perdidos? Hay espléndidos cuadros para encabezarla

Julio Patán / Malos Modos / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

Imagínate que tienes que transformar completamente a un país tan grande y complejo como nuestro México: tomar los destinos trágicos de 120 millones de personas, el pueblo bueno, y llevarlos con amor de padre hasta la utopía, la felicidad para todos. Imagínate esa chambota. ¿Ya? Bueno, pues si te la imaginaste, serás comprensivo con el hecho de que a nuestro gobierno se le extravíen algunas cositas.

Lo digo porque hay un escándalo con los 19 millones de vacunas perdidas. O sea, sí son bastantes. Alcanzan para ponerle una dosis a la sexta parte del país. Y bueno, también como que da oso, por ejemplo, irle a pedir otro préstamo de Pfizer a Biden. Pero es normal. La 4T tiene prioridades y las cosas, con tanto trabajar por el pueblo, se pierden. Ni modo: daño colateral; uno se distrae.

Ahora: de que se pierden, se pierden.

Digo, nadie sabía dónde andaban las pipas que se fueron a comprar el canciller e Irma Eréndira Sandoval. Que debe ser, la ex secretaria, una persona más bien despistada, porque también se le perdieron unas casas a la hora de su declaración patrimonial. Pero ya antes se habían perdido las pruebas de la corrupción rampante en lo del aeropuerto de Texcoco. Y a la fecha.

Luego se extravían algunas personas. Por ejemplo, estuvo perdida un buen rato Florencia Serranía, la directora del Metro, luego de que se cayó la Línea 12, porque se perdieron unos pernos y, suponemos, uno que otro peritaje. Antes, desapareció Sanjuana Martínez, la espada vengadora del obradorismo, cuando se supo que usaba los recursos de Notimex para atosigar a los críticos del gobierno. (Claro que ya regresó, más flamígera que nunca. Cuidadito, conservadores.) Luego, hubo un momento en que pensamos que había desaparecido Mario Delgado, pero no. Estaba en un baño.

No es a Irma Eréndira a la única que se le traspapelan evidencias: también se perdieron las muchíiiiisimas que traía Emilio Lozoya.

Como tampoco son los 19 millones de vacunas lo único que quién sabe dónde anda, en términos farmacológicos. Porque ya antes se perdieron esas otras vacunas que luego aparecieron en unas bolsas como las que usas, lectora, lector, los lunes, para tirar en el camión de la basura las botellas de caguama y las cajas de pizza del fin de semana.

Pero dejen ustedes las vacunas. Se acaban de perder no sé cuántas dosis de medicamento contra el cáncer. Algo pasó entre el aeropuerto y la clínica. Hablando de clínicas, también se perdió el dinero que le iban a dar a una o dos por la no rifa del avión.

Claro que pérdida, pérdida, la de los 500 mil millones ahorrados por luchar contra la corrupción. Ni sus luces.

Me permito una propuesta: ¿y si creamos una Secretaría de Objetos Perdidos? Hay espléndidos cuadros para encabezarla. Así, a bote pronto, me viene a la mente Dolores Padierna, que está desempleada.

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XXXXXX: A asjdjasd  ad Udi utaquia nonsed quatus quam, omnihit ad utem eossunt, nosam voluptatur soluptas rerunt, se velluptas aceprovit magnam essitia quam

POR JULIO PATÁN
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