PERISCOPIO

¡Pos se destapó!

A los coros de “¡presidenta!” lanzados en eventos públicos a favor de Sheinbaum, el canciller contestó con un plan ejecutado en tres actos

OPINIÓN

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Raymundo Sánchez Patlán / Periscopio / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Especial

La máxima mcluhiana “el medio es el mensaje” aplicó el canciller Marcelo Ebrard como respuesta a la cargada que impulsa a la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, como la “favorita” del presidente Andrés Manuel López Obrador para sucederlo. 

A los coros de “¡presidenta, presidenta!”, lanzados en actos públicos en su favor, el canciller contestó con un plan finamente ejecutado en tres actos. 

Primero: armó el sábado pasado una reunión privada en Ocoyoacac, con el objeto de destaparse ante amigos y simpatizantes, con la encomienda de filtrar a los medios lo que ahí se dijo sobre su aspiración presidencial. 

Segundo: sabía que el tema llegaría, como llegó, a la conferencia mañanera, el foro por antonomasia no sólo propiedad casi exclusiva del presidente López Obrador, sino de todos los asuntos de públicos del país y de la cuatroté. 

Tercero: como era de esperar, le preguntaron al Presidente sobre el tema, no a Ebrard, pero el canciller aprovechó que el mandatario le dio la palabra para dar información sobre el proceso de extradición de César Duarte, y… ¡pos se destapó! 

Ese fue su respuesta a la cargada hacia Sheinbaum: destaparse desde el mismísimo atril presidencial, con todo el aparato de cobertura de prensa, nacional e internacional, que tiene el Presidente, y que se transmite por las señales de Radio y TV del Estado mexicano (sólo en las visitas del canal oficial de YouTube tuvo 500 mil espectadores ese día), en ese espacio que se ha convertido en el sello del ejercicio del poder omnímodo. 

Si López Obrador no sabía que Ebrard haría eso en su mañanera, significa que el mensaje de su canciller, además, implica un desafío, el inicio de un trote como caballo negro para hacerle ver que legítimamente va con todo por la Presidencia, sin importarle si es o no el favorito de su jefe en la carrera por la sucesión.

Ahora bien, si López Obrador sabía que Ebrard confirmaría su aspiración en su mañanera, significa que él mismo le puso el escenario ideal para su destape. Pero, sobre todo, que, hasta ahora, no hay tal corcholata favorita. 

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EN EL VISOR: Difícil tarea tendrá el próximo secretario de la Función Pública, Roberto Salcedo Aquino, ante el madruguete presidencial de adelantar la sucesión. Hasta ahora van siete apuntados para la candidatura de Morena; todos son funcionarios, y cinco de ellos manejan recursos públicos. La cancillería, de Ebrard, ocho mil 121 millones, 231 mil 865 pesos este año; Energía, de Rocío Nahle, 47 mil 60 millones 243 mil 165; Economía, de Tatiana Clouthier, seis mil 538 millones 472 mil 433; la jefatura de Gobierno, de Sheinbaum, 95 mil 976 millones 953 mil 252, y el Senado, donde Ricardo Monreal es presidente de la Jucopo, cuatro mil 85 millones. A Salcedo le tocará vigilar las manos de todos ellos para que no se utilice el presupuesto en la construcción de candidaturas.   

POR RAYMUNDO SÁNCHEZ PATLÁN.
RAYMUNDO.SANCHEZ@ELHERALDODEMEXICO.COM
@R_SANCHEZP

dza