COLUMNA INVITADA

Programas en vez de caciques

La apuesta del gobierno es muy clara para ganar las elecciones presidenciales 2024. La oposición, por su parte, debe construir una propuesta 

OPINIÓN

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Fernando Herrera / Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

La apuesta del gobierno es muy clara para ganar las elecciones presidenciales 2024. La oposición, por su parte, debe construir una propuesta.  

El gobierno y su partido consideran que los electores son capaces del suicidio político en 2024. No todos, claro, pero con uno de cada tres, piensan, tendrían suficiente para mantener el poder. Por eso, después de las elecciones de junio pasado, el oficialismo ha intensificado sus tareas de polarización, división y confrontación. Quiere que sus seguidores se sientan protagonista de la lucha de “los pobres contra los ricos”.

Contra lo que muchos de sus cercanos esperaban, el Supremo no está dispuesto a tolerar errores electorales. Bastan dos ejemplos: Primero: Irma Eréndira Sandoval, su fiel guardaespaldas de obediencia ciega, fue defenestrada de la cúpula de la Secretaría de la Función Pública porque se interpuso en el camino de Félix Salgado Macedonio, quien, a pesar de todo, será el gobernador de facto de Guerrero. Segundo: Gabriel García Hernández, su operador de confianza y amigo de muchos años, fue echado de Palacio Nacional porque 800 mil millones de pesos no le reportaron los 23 millones de votos que esperaba.

El ejército electoral de Morena con cargo al presupuesto está conformado por más de 20 mil Siervos de la Nación que, en los hechos, estará en manos del hijo del Supremo a través de Carlos Torres Rosas, quien carece de toda experiencia administrativa, pero no de malicia política. La nueva empresa Gas Bienestar no será otra cosa que una nueva herramienta clientelar para tratar de acumular, en total, 30 millones de votos en el 2024. Como el viejo PRI, aunque la caballada esté flaca y renga, el Supremo pone su esperanza en la estructura.

Pero, ¿qué tal que los electores no se suicidan políticamente? ¿Qué tal que la oposición gana la Presidencia? Para ganar no necesita a un candidato carismático y popular con ínfulas de infalibilidad, porque ya vimos los daños que provoca escoger a ese tipo de personas. Lo que necesita es un programa de gobierno, con estrategias claras. No se requiere otro cacique, sino la construcción de un verdadero Estado de derecho como punto de partida para cualquier programa de gobierno.

Hay que reconstruir la capacidad del gobierno para responder a las necesidades del país. Pero antes de eso, tenemos que responder muchas y variadas preguntas. Por ejemplo: ¿Qué hacer ante los retos de la globalización económica, la creciente demanda de mano de obra cada vez más calificada, los procesos de robotización en las grandes industrias? ¿Qué hacer frente a economías cada vez más competitivas que están desplazando a México en el comercio internacional? ¿Qué hacer para que la educación efectivamente sea de calidad?

Aún no sabemos cómo será el México posterior a la pandemia, pero sin duda no será el mismo. Los cambios serán notables porque la propia enfermedad aceleró los procesos digitales y el home office. Por eso, la oposición debe pensar cuidadosamente su oferta para el 2024. No puede ser el liderazgo de un solo hombre.

POR FERNANDO HERRERA ÁVILA
VOCERO DEL PAN
@FHERRERAAVILA

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