COLUMNA INVITADA

“Golpismo”: Juego de palabras peligroso

López-Gatell sabe que miente al referir la posible existencia de grupos conspirando para dar un golpe de Estado

Arturo Sánchez Gutiérrez / Colaborador / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

López-Gatell sabe que miente al referir la posible existencia de grupos conspirando para dar un golpe de Estado. Al hacerlo, el subsecretario se burla de las instituciones y genera una narrativa que sólo busca esconder su ineficiencia o incapacidad. Su discurso no alcanzó ni para acallar las críticas a la falta de medicamentos en el país, ni para generar temores sobre la posibilidad de un movimiento golpista. Tan fue así, que el propio Presidente tuvo que reconocer el derecho de los padres de familia a expresar sus reclamos y reconoció la falta de medicamentos. Triste y parca solución.

El episodio Gatell muestra una vez más la persistente falta de sensibilidad del gobierno ante problemas que afectan a mexicanos que enfrentan las ineficiencias de este gobierno. En el discurso se desprecia la importancia de este tipo de protestas y sólo se hace un guiño mañanero, después de la gran torpeza de una declaración equívoca y mentirosa. Quizá uno de los dolores más grandes que pueda enfrentar un ser humano es la pérdida de un hijo. Es algo que no se le desea a nadie, y por eso la empatía ante la posibilidad de ese dolor debería sobreponerse a la soberbia, y al intento por justificar la carencia de medicamentos. Lo que se viola es el derecho a la salud, simple y llanamente.

Pero las referencias a un golpe de Estado o a una conspiración golpista debe preocuparnos y no debemos acostumbrarnos a tales exabruptos. Las condiciones que propician un golpe de Estado incluyen la formación de una coalición de sectores sociales con alguno de los órganos del propio Estado (normalmente las Fuerzas Armadas) con el objetivo de romper el orden legal y remover o perpetuar a quienes encabezan el gobierno. ¿Realmente lo creen plausible en el actual gobierno? Si es así, la preocupación estaría en la desconfianza de este gobierno de los órganos capaces de orquestar un movimiento de ese tipo. Si no es así, como es mi convicción, entonces la preocupación consiste en la recurrencia a la mentira y a las falsas acusaciones para explicar los problemas. Eso sólo denota falta de argumentos contundentes ante la incapacidad para innovar una solución eficiente.

En todo caso, el uso del golpismo en las declaraciones del subsecretario se vuelve peligroso, porque pone sobre la mesa el imaginario de un fenómeno que no conocemos en la vida política moderna. Los golpes se asocian al militarismo, al rompimiento de las bases democráticas del Estado, a la interrupción del orden institucional basado en la Constitución y a la represión. En su lugar, hoy deberíamos reflexionar sobre formas institucionales que fortalezcan nuestra democracia, en la inclusión y no la polarización, en la participación de la sociedad civil en la toma de decisiones y no en la crítica y persecución de los “adversarios”.

No es la primera vez que “golpismo” aparece en voz de funcionarios públicos actuales. Es un peligroso juego de palabras que envilece la política y desprestigia a nuestras instituciones.

Por ARTURO SÁNCHEZ GUTIÉRREZ
PROFESOR INVESTIGADOR TEC MONTERREY
@ARTUROSANCHEZG

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