La importancia de la cooperación SICA-México-EE.UU.

Los cancilleres de México, Estados Unidos y el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), se reunieron en torno a una mesa para discutir estrategias de cooperación

La importancia de la cooperación SICA-México-EE.UU.
Roselia Barajas y Olea / Columna Invitada / Opinión El Heraldo de México

El 1 de junio, la ciudad capital de San José, Costa Rica, presenció un hecho particularmente inusitado: por primera ocasión en memoria reciente, y pese a los estragos de una pandemia sin precedentes, las y los cancilleres de México, Estados Unidos y el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), se reunieron en torno a una mesa para discutir estrategias de cooperación, con el fin de atender las principales causas de la migración irregular.

Lo oportuna que resultó esta reunión se hace evidente en un contexto en el cual nuestra región experimenta una oleada masiva de migración irregular motivada, entre otras causas, por el azote de la COVID-19, los efectos devastadores del cambio climático, la fragilidad institucional en la región y, por supuesto, los trágicos resultados de la corrupción y la criminalidad.

En ese sentido, la reunión ministerial buscó abordar este fenómeno desde un enfoque transversal basado en tres ejes rectores: a) la gobernanza de la migración; b) el fortalecimiento de la institucionalidad democrática y la lucha contra la corrupción; y c) la cooperación regional con un enfoque económico de salud.

El primero de estos ejes nos sirve para la elaboración de un diagnóstico sobre las principales causas que alientan el desplazamiento forzado en la región. De aquí desprendemos que, según datos de la Cepal, se prevé que la pandemia de COVID-19 deje a 20 millones de centroamericanos en pobreza y a 7 millones en pobreza extrema. Al mismo tiempo, efectos del cambio climático como la sequía y el golpeteo constante de huracanes como Eta e Iota dejarán millones de damnificados y millones de dólares más en pérdidas económicas en los sectores de comercio e industria, el agropecuario y de vivienda.

Sin embargo, ante este panorama desalentador, los encargados de la política exterior de México, Centroamérica y los Estados Unidos, lejos de rendirse, conjugan sus esfuerzos buscando impactar positivamente en la vida de los menos privilegiados. Honroso ejemplo de lo anterior fue la participación del secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, quien, al liderar la discusión en el segundo panel, manifestó que la corrupción es un fenómeno global con efectos nocivos para la gobernanza y el desarrollo nacionales, que limita la eficiencia y la eficacia de los gobiernos, debilita la confianza de los ciudadanos en las instituciones y desalienta su ejercicio participativo. En esa línea, es un problema con efectos perniciosos que profundiza la pobreza, impide el desarrollo y afecta la gobernabilidad.

Por ello, el canciller Ebrard destacó que la columna vertebral de la Cuarta Transformación que impulsa el presidente Andrés Manuel López Obrador es la lucha contra la corrupción y la impunidad, de ahí que ocupa un lugar prioritario en las acciones de política pública de nuestro gobierno, a la vez que en la moralización de la vida pública.

Por lo que corresponde a la cooperación en materia de salud, nuestro país puede estar también orgulloso de que sus acciones multilaterales encaminadas al acceso universal y equitativo de las vacunas, así como sus esfuerzos regionales para la donación de insumos médicos en Centroamérica y el Caribe, han contribuido a paliar los efectos de la devastadora emergencia sanitaria internacional.

Una vez más, este encuentro ministerial dejó patente el importante liderazgo regional de México en la promoción de propuestas para hacer frente a nuestros retos compartidos. Lo anterior quedó de manifiesto con el interés de los homólogos del secretario Ebrard por sostener encuentros bilaterales, los cuales contribuyeron aún más al diseño de estrategias que dinamizan la mirada al sur de nuestro país, como emblema de la política exterior de la Cuarta Transformación.

Por todo lo anterior, hago votos porque esta reunión sea la primera de muchas que ayuden a hacer de nuestra Latinoamérica una región más justa, equitativa e incluyente, donde la migración sea una decisión y no una obligación.

POR ROSELIA BARAJAS Y OLEA

EMBAJADORA DE MÉXICO EN COSTA RICA

dza

 


Compartir