Reuniones mesoamericanas

En el centro de la preocupación de los actores nacionales y locales del desarrollo, gobierno, está el que el desarrollo de la región mesoamericano

Reuniones mesoamericanas
Guadalupe González / Nuevos Entornos/ Opinión El Heraldo de México

La situación económica global y la pandemia hacen muy complicado, así como diferente el siempre difícil encuadre de las estrategias para el desarrollo de la región mesoamericana. Compleja la región, así como su articulación con el resto del tejido global.

Actualmente varias cuestiones están a la cabeza de las preocupaciones de los responsables de la articulación externa, planeación y diseño de las estrategias nacionales y de las alianzas externas para cada uno de los países de la región, particularmente la capacidad para sostener las estrategias del desarrollo, la fortaleza del tejido social o la capacidad de enfrentar los retos externos.

En el centro de la preocupación de los actores nacionales y locales del desarrollo, gobierno, está el que el desarrollo de la región mesoamericano no puede y no debe estar definido por lo que representa para terceros, sean estos países o regiones de otras partes del globo.

Para México, Belice, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Colombia, República Dominicana, responder a la pandemia, articular correctamente las alianzas externas, representan desafíos que requieren de voluntades y compleja estrategia ante las situaciones económicas, políticas y sociales internas.

El Sistema de Integración Centroamericano, SICA y el Proyecto de Integración y Desarrollo de Mesoamérica constituyen estructuras que ya existen a la base de la articulación regional. Mecanismos como el de la Alianza del Pacífico representan una opción atractiva. Espacios a considerar en cualquier estrategia de solución regional, en cuestiones migratorias, por ejemplo.

Lo mismo, el entretejido ya existente con el Caribe, el entorno del Pacífico, y las alianzas interregionales con la región eurasiática, el Commonwealth. Las bilaterales con Canadá y los Estados Unidos de América y otros países del Caribe, los países de la comunidad del Ártico, las América en su conjunto. 

Y qué decir del efecto que tiene, por ejemplo, las comunicaciones transísmicas, el papel del Canal de Panamá y la movilidad que ocurre y transita en el tejido global, o de la importancia del turismo y de los encadenamientos globales en la producción y comercio globales.

El potencial ahí está, los medios existen. La realidad de la articulación actual de la región, así como la fortaleza de las relaciones externas, representan bienes intangibles.  En el pasado fue posible articular esfuerzos que sin duda apoyaron en otras partes del mundo como en algún momento para el Sur de África.

Con un espacio, una mesa de concertación en la que participen todos los actores involucrados directa o indirectamente en la construcción de otro futuro regional se puede contar con un espacio de colaboración y cooperación multidimensional y multisectorial.

Por qué no construir una región y un futuro con un modelo de integración y articulación diferentes, que escale lo que ya se tiene, pero que camine por una ruta diferente. El potencial ahí se encuentra ya, se necesitan nuevos medios.

POR GUADALUPE GONZÁLEZ
CATEDRÁTICA UNIVERSITARIA

dza

 


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