¡No perdamos tiempo!

México no debe evitar asumir su responsabilidad en el cambio climático

¡No perdamos tiempo!
 Santiago Creuheras / Columnista invitado / Opinión El Heraldo de México

México no es ajeno a la agenda climática. Al igual que otras naciones, debe reconocerla, profundizar en ella, enfrentarla y abordarla con el capital humano y social que tiene; y construir la ruta a seguir...

Hace unos días se celebró la Cumbre Climática de Líderes Mundiales convocada por Joe Biden, presidente de Estados Unidos; quien, desde el primer día de su mandato, ratificó su compromiso con el Acuerdo de París.

En esta reunión, se concentraron los líderes a cargo de casi 75 por ciento de la población mundial –aquellos que registran mayores emisiones, así como países en vías de desarrollo– para conversar sobre la agenda climática global. Biden invitó a los participantes, una vez más, a fortalecer esfuerzos de cooperación para descarbonizar sus economías y alcanzar las metas que sus países han propuesto.

Desafortunadamente, el escenario no se ve alentador. La mayoría de las economías presentan retrasos significativos en la implementación de políticas climáticas y en el cumplimiento de sus metas. La pandemia de COVID-19 ha contribuido a que este letargo sea aún mayor en algunos países. Por lo tanto, es necesario reevaluar y replantear políticas para corregir el rumbo. Esto, por supuesto, implica grandes y ambiciosos retos.

El primero es realinear las políticas internas en materia de cambio climático y reducción de emisiones con un enfoque multidimensional. Es esencial que todos los sectores que generan más emisiones como los de transporte, movilidad, energía e infraestructura (incluyendo construcción y vivienda) estén conscientes de ello y rediseñen sus políticas.

El segundo es potenciar la eficiencia energética como fuente de ahorro en emisiones en industria, en empresas, escuelas, hospitales, el campo, etc., utilizando nuevas tecnologías en sistemas de iluminación, bombeo de agua, acondicionamiento de espacios y electrodomésticos.

El tercero es transformar la matriz energética en una más limpia, eliminar proyectos que utilicen energía fósil y privilegiar los que producen biocombustibles y los que utilizan fuentes renovables. La investigación y desarrollo pueden detonar alternativas de impacto utilizando energía solar, eólica, geotérmica, hídrica, nuclear e hidrogenada. Y su almacenamiento es fundamental para la eficiencia y eficacia de la matriz.

El cuarto es fortalecer la biodiversidad, la calidad del aire, la gestión de los residuos, la reforestación y el establecimiento de áreas protegidas. De esta manera, podemos proteger la flora, fauna y al ser humano. El quinto es consolidar la participación de los gobiernos subnacionales. Sin ellos, difícilmente se podrán alcanzar las metas.

El último es transversal y es el del financiamiento. Para enfrentar estos retos se necesitan recursos. Proyecciones financieras, aseguramiento de recursos a través del presupuesto, de la banca comercial o desarrollo, y una buena planeación permitirán alcanzar las metas.

México no es ajeno a estos retos. Al igual que otras naciones, debe reconocerlos, profundizar en ellos, enfrentarlos y abordarlos con el capital humano y social que tiene; y construir la ruta a seguir para salir victorioso. ¡No perdamos tiempo!

POR:SANTIAGO CREUHERAS

ASOCIADO DEL CONSEJO MEXICANO DE ASUNTOS INTERNACIONALES

PROFESOR DE LA UNAM

 


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